12/08/06

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24/08/06

Sony Alfa 100

Prueba técnica

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© Emilia Valencia


Esta es la primera prueba técnica completa que publico personalmente por este medio de internet. Creo entender que es también la primera prueba de este tipo, sobre esta cámara en concreto, presentada en español.
Tal como explico en el apartado técnico de la misma, ha sido realizada con el mismo rigor que el resto de las pruebas técnicas que vengo publicando, en medios impresos, desde hace aproximadamente 20 años.
Soy consciente de que esta primera prueba adolece de defectos que trataré de mejorar en próximas ocasiones.
Haber tratado de mejorar al límite esos aspectos hubiese retrasado su publicación más de lo deseable.
Espero que, a pesar de todo, sea de vuestro interés y os resulte de utilidad.



Sony Alfa 100 o Alpha 100: Planteamiento de partida

La primera cámara réflex monocular con objetivos intercambiables de Sony, la Sony “Alfa 100”, o Sony "Alpha 100" para los mercados anglosajones, ha despertado al parecer un gran interés entre los aficionados. Ello se debería, en gran parte, a dos de sus argumentos básicos: incorporar un captor de 10,2 megapíxeles, y ofrecer un precio básico que hoy en día es considerado como “para aficionado”: aproximadamente 1.000 euros para el “kit” con el objetivo básico y 900 euros para el cuerpo. La razón de ofrecer desde un principio un precio para “cuerpo suelto” se deriva del hecho de que la nueva Sony Alfa 100 emplea la misma montura que las Minolta (Konica-Minolta) 7D y 5D y algunos otros modelos analógicos anteriores fuera de producción por cese de esa firma en su actividad en el sector fotográfico: la Alfa 100 podría dar “soporte” digital, como se dice en el argot actual, a equipos anteriores, y más concretamente a la mayoría de los objetivos AF de Minolta Y Konica-Minolta. Y esa compatibilidad no es casual, pues la Sony Alfa no es sino una interesante evolución, un inteligente “aggiornamento” del modelo Konica-Minolta Dynax 5D. Más adelante veremos que la montura elegida, un poco antigua desde el punto de vista actual, impone su presencia no siempre positivamente.
Ya desde mediados de 2005 Konica-Minolta y Sony establecieron una colaboración que finalmente se ha concretado de facto en la incorporación y adquisición por parte de Sony de los más importantes recursos humanos y técnicos de la primera firma.
Algo no comentado, pero de lógica industrial de plazos de desarrollo, es que, entre esos recursos de Konica-Minolta figuraban con toda probabilidad los “planos” de muchas de las innovaciones ahora atribuidas a la Alfa 100 y que estaban previstas para un nonato modelo de 10 megapíxeles de Konica-Minolta, cuya presentación estaba prevista para Photokina: los seis meses transcurridos desde la adquisición no dan para realizar esos desarrollos. Entre esas innovaciones podría figurar la medición matricial en panel de abeja y 40 zonas (anteriormente eran 14), así como el sistema DRO/DRO+, que se sustenta en la misma y sobre el que hablaremos más tarde.

El término mágico: “10 megapíxeles”

No obstante, el “punctus” de la Alfa 100 radica casi indiscutiblemente en el hecho de que es sabido que incorpora un captor, si no igual, si muy similar al de la Nikon D200, una cámara profesional cuyo precio es de aproximadamente 1.500 euros el cuerpo solamente. Y por si fuera poco, al ser Sony el fabricante y suministrador del sensor, parece lógico pensar que para la Alfa 100 –el actual “ojito derecho de Sony”– no va a emplear precisamente una versión inferior de dicho captor…
Otra cosa, como veremos después, es la forma en cada firma maneja la información ofrecida por el captor a la hora de ofrecer imágenes finales.
Ese mismo captor se empleará en la futura Pentax K10 y en buena lógica en el clon correspondiente de Samsung.
Lo dicho: megapíxeles, precio, una gran marca de la electrónica, y –muy en segundo plano– la compatibilidad. Estabilización de serie en el cuerpo de la cámara y un sistema antipolvo para el captor redondearían la “dote” de la Alfa 100 a fin de hacerla aún más merecedora de atención.
Sony pretende dar un golpe al establecer de facto la resolución de 10,2 megapíxeles como resolución “estándar” para las cámaras de la categoría de aficionados.

Nada que ver…

En cuanto a la política de Sony para su nueva cámara, el deseo principal es entrar en la élite de “los auténticos” fabricantes de aparatos fotográficos y alcanzar lo antes posible un 10% del mercado de las cámaras réflex no profesionales, y para ello seguirá al parecer una estrategia publicitaria y de precios muy agresiva. Además Sony tiene al parecer intención de promocionar la venta de su Alfa 100 también fuera de los establecimientos especializados en fotografía, tales como grandes almacenes e incluso las grandes megatiendas dedicadas a los productos electrónicos. Esta última decisión contrasta drásticamente con la idea de entrar en la categoría de fabricante especializado y reputado de aparatos fotográficos “de clase”, a competir –por el momento fuera del segmento profesional– con firmas tales como Canon, Olympus, Pentax, o Nikon.

Innovaciones

Respecto al cuerpo base del que se parte, el de una Konica-Minolta 5D, además del ya tantas veces mencionado captor de 10,2 megapíxeles y una línea mucho más refinada, la Sony Alfa 100 aporta innovaciones interesantes. Sobre el papel, entre las más destacables a mi juicio figuran la más arriba mencionada medición matricial sobre 40 zonas –cubriendo un área muy amplia– además del sistema de gestión de contraste “DR/DRO +” (Dinamic Range Optimization) y el –discutible– sistema de ayuda a la limpieza del polvo sobre el captor. Un nuevo procesador, denominado “Bionz”, tiene a su cargo, entre otras tareas, la de procesar los “pesados” datos involucrados en el funcionamiento del sistema DRO/DRO +.
Nada de despreciar, dado que se trabajaba sobre un cuerpo preexistente, es la mejora en la distribución de los mandos, que ha permitido reagrupar y racionalizar funciones.
El monitor posterior de 2,5 pulgadas (6,35 cm), ve aumentada su resolución desde los 207.000 píxeles hasta los 230.000 y además, ahora ofrece ángulos de observación mejorados, ampliados.



Se conserva el chasis en policarbonato de la cámara así como su montura –con unos ligeros refuerzos en la misma de carácter más bien cosmético– la obturación, el sistema de autoenfoque, el modo de medición/exposición “Hi/Low”, el muy valioso sistema de estabilización óptica por movimiento del captor, la incompatible (fuera de Minolta/Sony) zapata para flash y el sistema de pentaespejos, así como… la ranura para tarjetas CompactFlash, no para Memory Stick, que bien es cierto, pueden usarse en su versión “chaparra” Duo, mediante adaptador suministrado.

En la mano

Tras verla tantas veces en las imágenes de prensa, en un primer contacto la Alfa 100 de Sony sorprende por su reducido volumen y muy ajustado peso, dicho esto último en combinación con el simplista 18-70 mm f/3,5-5,6 DT que se entrega con el conjunto básico. En este aspecto, la Alfa 100 se inscribiría con facilidad en la misma “camada” que las Canon EOS 350D, Nikon D50 u Olympus E-500, a pesar de que, con su captor de 10,2 megapíxeles pretende –de alguna manera– “saltar” para llegar a la altura de una Nikon D200 o más bien de la posterior y recientemente presentada D80.


El afinamiento de la línea de la Konica-Minolta 5D se ha llevado a cabo con éxito, y si bien la Alfa 100 sigue transmitiendo una sensación “plasticosa” similar a la de los modelos más básicos de su competencia, el buen acabado general, y el de los tambores de mando en particular, con su aspecto metálico, mejoran notablemente la estética de conjunto.

A la derecha del “pentaprisma”

A lado derecho de la protuberancia del sistema de pentaespejos, encontramos el tambor selector de modos de exposición, que incluye la ya tradicional selección que coloquialmente venimos en llamar “PASM”, esto es: programa desplazable (P), automatismo de prioridad a la abertura de diafragma (A), automatismo de prioridad al tiempo de obturación (S) y manual asistido (M). A esa selección se suman lo que vengo en llamar “programillas” o modos de escena, incluyendo el totalmente automático o “AUTO”.
El encaje de los “clics” es muy bueno, con la fuerza suficiente para no necesitar sistema de bloqueo, y sin embargo, agradable de utilizar.
En este mismo lado se encuentran, el pulsador selector para los modos que antes del hecho digital llamábamos “de arrastre” (foto a foto o ráfagas) y de autodisparador, y también la rueda sinfín selectora de valores, por delante del botón disparador.

A la izquierda del "pentaprisma"

El tambor situado a la izquierda, es una de las sabias innovaciones incorporadas en la Sony Alfa 100 y agrupa los controles correspondientes al ajuste de los modos de medición, los modos de flash, los modos de autoenfoque, el ajuste de la sensibilidad ISO equivalente, el ajuste de la temperatura de color (“balance de blancos”), los modos “DR y el modo “DEC”. En esta última posición, obtenemos acceso a los controles sobre la imagen en lo que se refiere a los espacios de color, contraste, saturación y acutancia, así como el modo de blanco y negro. Una vez elegida la función cuyos parámetros deseamos reglar, debemos actuar sobre el pulsador central, para, a continuación, realizar nuestra selección final actuando sobre el conmutador posterior de cuatro vías. Lástima que el tacto de este conmutador deje bastante que desear, sobre todo teniendo en cuenta que debe permitirnos seleccionar parámetros dentro de muchas aplicaciones distintas de la cámara.
A notar, que la Alfa 100 no dispone de panel LCD superior, lo que sin duda ha ayudado a reducir sus dimensiones.
Aunque pueda parecer extraño, conforme nos vamos familiarizando con el uso de la Alfa 100, resulta cómodo saber que toda la información está centralizada en ese panel.


Sobre el dorso

Sobre esta zona, pocas sorpresas, pues la pantalla se ve flanqueada, a la derecha por el ya clásico conmutador de cuatro vías con pulsador central y unos pocos botones auxiliares, y a la izquierda, por la clásica “ristra” de pulsadores. A notar, que, gracias a la buena sistematización del tambor izquierdo antes mencionado, en la Sony Alfa se ha reducido el numero de pulsadores. Ello puede resultar para algunos más cómodo, y desde luego ayuda a abaratar el producto.

A la derecha del conmutador de cuatro vías localizamos el pulsador para activar o desactivar el sistema de estabilización original “Anti-Shake” de Minolta, que Sony pasa a denominar “Super Steady Shot”, a fin de homologar la denominación con la de sus diseños propios, ya aplicados anteriormente en cámaras compactas.
En la parte superior, sendos pulsadores doblan funciones, ofreciendo compensación de exposición, bloqueo de la medición, ajuste del modo de “flash lento”, “lupa” (modo de visionado), etc.



Se han conservado dos rasgos muy distintivos de las cámaras Minolta. El primero es el conmutador “on/off”: nunca me gustó su diseño, y sigue sin gustarme. Me parece “antiguo” y un tanto raquítico. El segundo, es el original sistema “Auto Eye Start”. Por ese sistema, al “echarnos” la cámara al ojo, unos sensores infrarrojos detectan nuestro ojo y activan el autofoco, a fin de ganar unas décimas de segundo. Personalmente no me gusta que las cámaras tomen esas decisiones sin saber –todavía– dónde voy a querer enfocar yo, y opino que suponen un gasto poco práctico de energía de la batería, y sin embargo, no puedo dejar de alabar que ese mismo sistema “apaga” automáticamente la pantalla posterior al acercar nuestro ojo al visor y eso es… ¡una muy buena idea!
Además de ser conmutable, hay que reconocer que añade una notable rapidez a la operación de autoenfoque: muy eficaz para instantáneas. Seguro que a más de un aficionado le seduce.


Bajo el ocular, dos detectores infrarrojos pueden activar el
autoenfoque (opcionalmente) tan pronto nos "echemos" la cámara
al ojo. ¿Lo mejor?: Apagan el monitor posterior automáticamente

Otros pulsadores y compuertas

Además del liberador para el cambio de objetivos, encontramos en la parte frontal el pulsador para la comprobación visual de la profundidad de campo, ubicado en una posición no por habitual menos incómoda para su manejo.
En lo que se refiere a la compuerta para el acceso a la tarjeta, hay que mencionar que debe ofrece acceso también al “puerto” o zócalo para el cable de conexión USB, y eso lo veo como un inconveniente, por su mayor fragilidad en todos los sentidos. De nuevo, probablemente una concesión al reducido tamaño… y a la economía.

SONY ALFA 100: TECNOLOGÍA

Visor

Soy de la opinión de que pronto nos van a bastar los dedos de una sola mano para contar los aparatos fotográficos réflex que empleen prismas auténticos en vidrio óptico macizo en lugar de espejos, y ello se trate de sistemas “Penta” o “Porro”. La economía y el peso mandan… ¡Ay!


Este pentaprisma –una maravilla óptica– es lo que
NO lleva la Alfa 100,ni la mayoría de las cámaras SLR actuales…
© Minolta


La Sony Alfa 100 conserva el sistema de pentaespejos de la Konica-Minolta 5D, con su característica tonalidad “fría” en la imagen del visor. La pupila de salida no es muy favorable, y a los que deban usar obligatoriamente sus gafas (por ejemplo los astígmatas), les resultará difícil abarcar el encuadre completo de una sola mirada, y mucho menos acceder visualmente a las indicaciones de funcionamiento a través de los paneles luminosos en la parte inferior del interior del visor. Lo que más sufre es precisamente una de las indicaciones más importantes: la correspondiente al nivel de actividad de la estabilización.

El aumento de 0,83 x, ya discreto si se tratase de un formato 24 x 36 mm, no ayuda mucho al actuar sobre una pantalla de visión correspondiente a un captor APS-C (15,8 x 23,6 mm) si bien se encuentra mejor posicionado en ese sentido, al menos en teoría, que la mayoría de los visores para las cámaras del protocolo Cuatro Tercios. Una demostración de que no todo son aumentos, prismas o espejos, es el hecho de que el visor de la Sony Alfa 100 ofrece una calidad de imagen visual bastante aceptable, siempre dentro de su categoría.

Así el contraste es bueno y el confort visual razonable. Puesto que hay que reconocer a cada uno lo que le corresponde, es de rigor indicar que ello se debe en buena parte a la ya bastante antigua tecnología Minolta de diseño y fabricación de pantallas de enfoque “Minolta Acute Matte” tales como la que incorpora la Alfa 100 de Sony. ¿Quizá baste con indicar que se trata de las pantallas que tradicionalmente ha incorporado Hasselblad en sus modelos más altos de gama?
El secreto está en la patente de Minolta: el “esmerilado” de las pantallas, realizadas en material acrílico, se lleva a cabo con una tecnología de tallado por láser. Los microperfiles así obtenidos permiten ofrecer algo que en cuestión de pantallas de enfoque está tradicional y técnicamente reñido: alta luminosidad con muy buena discriminación entre enfoque y desenfoque, lo que evidentemente, se agradece especialmente en el modo de enfoque manual.

Sin haber realizado mediciones científicas precisas, la calidad de visión es superior a la de modelos tales como las Nikon D70s y D50, así como a la de la Canon 350D e incluso la 30D. Nada que ver comparativamente con el visor de una Nikon D200… no nos hagamos tantas ilusiones.
En esa misma pantalla se dispone de las indicaciones de los 9 puntos de enfoque, así como de la zonas cubiertas en los modos de medición puntual y promedio con preponderancia central.



El módulo de estabilización Minolta del que se deriva el incorporado en la Alfa 100 de Sony
© Minolta

El sistema de estabilización

El sistema de estabilización, el “Anti-Shake” de origen Minolta, y ahora Super Steady Shot de Sony, se basa en la alteración en tiempo real del posicionamiento del captor, que debe moverse en sentido contrario al de trepidación que habría de producirse por culpa del desplazamiento del eje de la imagen. Frente a los sistemas montados en los objetivos, ofrece la gran ventaja de que estabiliza “todo lo que se ponga por delante”, y sin embargo, el sistema tiene también sus detractores, frente a los sistemas montados individualmente en los propios objetivos, tales como los Canon IS, Nikon VR, Panasonic OIS. Sigma y Leica D OIS.

Los que abogan por el segundo sistema argumentan, entre otros puntos, que un sistema “en cámara” no ofrece capacidad ni flexibilidad suficiente para adaptarse a las distintas focales, algunas de ellas extremas. No parece haber nada definitivamente escrito sobre el tema, y también podría argumentarse, que los objetivos, a través de su ROM podrían “contarle” a la cámara “quienes son” y ésta poner en marcha su firmware o “ciencia infusa” para adaptar la amplitud y frecuencia del baile del captor para adaptarlo al swing de cada “partenaire”…
El captor de una Konica-Minolta 7D o 5D, así como el de una Alfa 100 está montado sobre una pletina móvil, controlada por un moderno sistema piezoeléctrico, y su funcionamiento se fundamenta en un principio similar al del bien probado y conocido sistema de “muelles antagónicos”, si bien mucho más sofisticado.

Para entender bien cómo funciona el Super Steady Shot, convendría recordar primeramente cómo se comporta un cristal piezoeléctrico. Se trata de un elemento que puede fabricarse en tamaños muy reducidos, y el cual, si se le aplica una corriente eléctrica de intensidad dada experimenta una variación instantánea y discreta en su longitud física, que cesa tan pronto cesa el estímulo. Algunos tipos funcionan a la inversa (como en los modernos encendedores de gas), pero esa es una aplicación distinta.
El sistema de Sony se basa en la utilización de actuadores de tipo “Smooth Impact Drive Mechanism” (SIDM), que operan gracias a un muy controlado grado de fricción entre las piezas móviles, en este caso el propio cristal piezoeléctrico y la pletina móvil del captor. Lógicamente, existe más de un SIDM por estabilizador.

El microprocesador que controla el sistema es capaz de enviar al cristal “ordenes” (descargas) que podríamos llamar “rápidas” o “lentas”, cortas o largas. A partir de ahí, el mecanismo es teóricamente sencillo: una orden corta resulta incapaz´de vencer la (ligera) inercia de la pletina, que como consecuencia se queda “tal cual”, y sin embargo, el actuador, si que se desliza a lo largo del recorrido posible, cambiando de posición. Por el contrario, una orden larga, si que es capaz de vencer la inercia, y por lo tanto mueve la pletina en ese sentido. ¿En que radica el juego? Pues radica en que alternando ordenes cortas y largas, con un mismo dispositivo… podemos desplazar la pletina ¡en un sentido o en el contrario!

¿Ingenioso, sofisticado, o primitivo? en mi opinión un poco de todo, y hasta los aficionados a la mecánica habrán encontrado una cierta analogía con el sistema de amortiguación de los primeros modelo del Citroën “dos caballos”…

Por un lado, la sofisticación y precisión es tal que el dispositivo es capaz de controlar movimientos discretos a pasos equivalentes nada más y nada menos que correspondientes a medio pixel del captor empleado en la Alfa 100, esto es, de 3 micrones. Por otro lado, y en mi humilde opinión, emplear un sistema muy dependiente de la fricción… no es lo que mecánicamente se suela considerar como más deseable. Más luego, al hablar del sistema “antipolvo”.

Según la información aportada por los fabricantes, la amplitud total de desplazamiento de la pletina portadora del captor de la Alfa 100 sería aproximadamente de 2 mm, y ello en 700 pasos de 3 micrones. Para los que tantas veces se han interesado en la capacidad de uno de estos sistemas de estabilización en cámara para enfrentarse a las vibraciones asociadas al uso a mano de un objetivo de gran distancia focal, parece un valor de desplazamiento vertical ciertamente capaz de ello: dos milímetros para un captor de una “altura” de 15,8 mm es un desplazamiento potente.

Lo más impresionante –conviene recordarlo– es que esos desplazamientos se dejan controlar por pasos fijos de 3 micrones, o medio pixel de este captor concreto.
Recordar simplemente, que puesto que el sistema de estabilización va colocado “por detrás” del objetivo, no podemos apreciar visualmente la mayor o menor eficacia de funcionamiento del sistema si no es a través del pequeño y poco legible indicador electrónico en el interior del visor.

En la práctica, el sistema ha demostrado ofrecer una eficacia similar a la ofrecida por los sistemas de estabilización incorporados en los objetivos. Utilizado con focales equivalentes de hasta 150 mm aproximadamente, se consiguió una mejora de entre dos a tres puntos equivalentes de tiempos de obturación, dependiendo de la experiencia de los distintos usuarios que se brindaron para la prueba de toma con y sin estabilización.


El sistema de reducción del polvo montado en la Panasonic L1, en base a  tecnología de Olympus,
ha demostrado ya ampliamente su eficacia sobre cientos de miles de cámaras de esta segunda marca citada.
La eficacia del sistema de Sony está por demostrar
© Fotografía Panasonic

El sistema reductor de polvo sobre el captor

Uno de los argumentos de ventas de la nueva Sony Alfa es que “ella” también dispone de un sistema de reducción o limpieza del polvo sobre el captor. Hasta ahora, solo Olympus y Panasonic –que comparte tecnología con la primera– habían abordado con seriedad y notable éxito ese insidioso problema, problema al que ningún otro fabricante –incluyendo los de la talla de Canon o Nikon– había podido o querido enfrentarse.

El problema del polvo es una de las lacras de la fotografía digital, afectando especialmente a las cámaras con objetivo intercambiable. Donde, con la película, el posible polvo se eliminaba por el arrastre de la misma y la consiguiente “renovación” del fotograma tras cada disparo, en el caso de un captor digital, éste permanece constante en posición acumulando polvo sobre su superficie a cada cambio de objetivo. Las motas de polvo, virtualmente sobre el plano focal, se hacen muy aparentes sobre la imagen. A esa condición se suma un factor adicional negativo: las cargas eléctricas del captor atraen a las partículas. Retocar las manchas en postproducción lleva horas y en ocasiones no siempre resulta posible, según su ubicación sobre el sujeto.
Limpiar el captor es una operación prolija y arriesgada, que en ocasiones se salda con presupuestos de reparación… ¡que exceden del precio de un cuerpo nuevo de cámara!

El sistema empleado por Olympus y Panasonic es el llamado Super Sonic Wave Filter (SSWF) y está constituido, y opera, de la siguiente forma:
El captor en si se encuentra absolutamente sellado bajo un vidrio de “zafiro” que a su vez se encuentra montado sobre una junta tórica elástica. A este vidrio de gran dureza, que “da la cara” en lugar del captor, se le hace vibrar por ultrasonidos, a una frecuencia de 30.000 “agitaciones” por segundo, durante un segundo y medio, y ello cada vez que se pone la cámara en marcha o cada vez que lo acciona voluntariamente el usuario. Las partículas depositadas sobre esa superficie salen expulsadas, quedando limpio el captor, o más que el captor –que está sellado– la superficie protectora del captor. La pregunta “del millón” es: ¿y… dónde van a parar esas partículas? Desde luego, parecería que en cualquier momento, cual mosca pesada, podrían volver sobre el captor.

La solución de Olympus es ingeniosa y sencilla: una “cinta atrapamoscas”. El polvo sacudido queda atrapado en un receptáculo, sobre una superficie adhesiva de larga duración. Aunque en este punto se podría iniciar una larga discusión, cientos de miles de usuarios en todo el mundo han podido comprobar la eficacia del sistema, cuyo coste de desarrollo y producción debe ser bastante elevado.
Pues bien, el sistema que propone Sony, es bien distinto, careciendo tanto del vidrio protector – el captor no va sellado– como del sistema de vibración por ultrasonidos.

Conocidos esos parámetros ya podemos adivinar como “se va a sacudir” el polvo la Sony Alfa 100, y no erraremos. Pero ea ello se suma un elemento novedoso. Este nuevo elemento es un recubrimiento antiestático de la superficie anterior el captor. Se trata de algo ya comúnmente aplicado en otras industrias optoelectrónicas y que consiste en una capa de óxido de Indio (I2O3) que está dopado a su vez con óxido de estaño (SnO2). El resultado es una capa transparente, que es conductora de la electricidad. Bonito sistema, al menos a priori. No conozco el espesor de la capa, pero su índice de refracción es muy alto –de 1,95– y sin duda debe influir en la marcha y dispersión cromática de los rayos de luz, especialmente los periféricos que incidan con ángulos agudos, como puede ser el caso de angulares no telecéntricos.

Y si: tal como habían adivinado, para sacudir el polvo, lo que hace el sistema de “reducción del polvo” es… agitar el captor dentro de los márgenes que permite sus sistema flotante de estabilización. La agitación es de baja frecuencia –puede verse mover el captor– y además no existe sistema de retención de las partículas, que se indica “quedan entre el captor y las laminillas del obturador”. Y estas laminillas… se mueven, con las consecuencias que todos podemos imaginar.

Otro de los aspectos chocantes del sistema es que actúa al apagar la cámara, se dice que para ahorrar tiempo en la puesta en marcha. Pero ocurre que el polvo suele entrar con ocasión de un cambio de objetivo… tras lo que seguimos fotografiando antes de apagar la cámara.
No es menos cierto que el sistema se puede accionar voluntariamente, como no lo es menos que el sistema que propone Sony, de accionarlo sin objetivo, con la montura de la cámara hacia abajo “para que caigan las partículas” resulta un tanto "rupestre"..
En su utilización, parece apreciarse que las sacudidas son más intensas en el ciclo “voluntario” que en el automático.
En su conjunto, el sistema parece más un argumento comercial que un sistema redondo, y en los primeros ensayos realizados el resultado ha sido decepcionante.

Durabilidad

He esperado a reflejar este aspecto para lucubrar sobre el tema de la cuestión esbozada en el apartado del sistema de estabilización.
Las preguntas sería dos, y quizá compuestas:
• ¿Cuantos ciclos aguantará el sistema de fricción en que se basa el de estabilización antes de perder precisión y delatar juegos que provoquen imprecisión en la posición “cero” del captor?
• ¿No afectará muy negativamente en ese sentido, la fatiga adicional producida por el sistema de reducción del polvo?
¿Se desacopla acaso la fricción para los ciclos de limpieza?

En definitiva se nos plantea la durabilidad del sistema y el asunto es de interés, no solo por el caso de la Alfa 100 sino por el de aquellas cámaras que en un futuro puedan incorporar estabilización en el cuerpo basada en un esquema igual o equivalente.

Medición y sistema DRO

El modo DRO, de “Dinamic Range Optimization”, u “optimización de la Escala Tonal” es innovador, y aunque ya se ofrecía algo similar en programas de tratamiento de imagen, creo entender que es la primera vez que se incorpora en una cámara de este tipo. Es muy importante, a mi juicio, hacer notar que el sistema opera exclusivamente en base a los resultados de la medición de una importante parte de la escena desde las 40 zonas de la célula de medición, y no desde los datos del propio captor.
El menú nos ofrece tres opciones: Desconectado, “DRO” y “DRO +”.

En el modo básico, “DRO”, el sistema analiza el contraste de la escena, y realiza un ajuste sobre la parte media de la curva “característica”, aumentando o reduciendo su pendiente, pero sin llegar a poder resolver problemas de luces quemadas o de sombras empastadas: nada, en realidad que no pudiésemos hacer en postproducción.
Sin embargo el modo “DRO +” es –solo sobre el papel– bastante más “atrevido”, y realiza una función similar a la que haríamos si empleásemos “máscaras”.
En efecto, en ese segundo modo, se realiza un ajuste similar al del modo simple “DRO” sobre la parte media de la curva, pero al mismo tiempo se recorta la exposición en las luces, y se “levantan” un poco las sombras. Con ello se consigue algo muy deseable, como es la pérdida de información en las altas luces y en las sombras… ¡Si Ansel Adams pudiera verlo!

En este terreno es donde deja ver su presencia el nuevo procesador “Bionz”. Debe ser realmente potente, pues para el modo “DRO +” el numero de cálculos para realizar el enmascaramiento de las zonas, sobre un fichero a partir de 10,2 megapíxeles, debe ser ingente. A fin de conservar el máximo de información, “Bionz” actúa en este modo desde el fichero a 12 bit, y cuando termina la operación pasa a 8 bit. Y lo notable es que es capaz de “ajustar” la toma en aproximadamente 2 segundos.
Pero… nadie es perfecto. Al operar desde los datos de la medición de las 40 zonas, los resultados serán tan buenos como sea esa medición, que no cubre el 100% del área de la imagen, si bien si una importante. Como ya estarán imaginando, “DRO” o “DRO +” no funcionan ni con medición promedio ni con puntual. Tampoco operan con ajustes ISO por encima de los 400 ISO… ¿Lo peor? Que si el usuario entra en alguno de los ajustes citados, la cámara “se sale” de los modos “DRO” sin decir “ni mu”, así, a la francesa… sin avisar al usuario.
La otra cuestión es que ambos modos “DRO” son incompatibles con el modo RAW+JPEG… una auténtica pena. Más adelante, veremos que nivel de eficacia muestra en la práctica este sistema…

En la fotografía de la izquierda, el sistema DRO "no pudo" con la situación, e incluso produjo el efecto ya comentado de aclarar las luces excesivamente. Algo se podrá hacer a través de firmware… esperemos.

















Captor

El captor, dentro de lo que se puede saber, debería ser muy similar al emplea, bien la Nikon D200 bien la nueva Nikon D80 presentada el pasado día 9 de agosto. Como veremos más adelante, el firmware no es el mismo, y ello se deja ver.
Como ya es sabido, se trata de un captor CCD de tipo APS-C (15,8 x 23,6 mm) y un tamaño de fotocélula de aproximadamente 6 micrones, mientras que los del captor de 6 megapíxeles de la Konica-Minolta Dynax 5D son de aproximadamente 7,8 micrones.
Las exigencias de este captor hacia los objetivos que puedan emplearse sobre la Sony Alfa 100 serán mucho mayores que las del captor de menor resolución antes citado, lo cual nos lleva al tema de la gama de objetivos “Sony”.
Por el momento, no se dispone de información acerca de si la salida es por cuatro canales (D200) o por dos canales (D80)


Con un objetivo Minolta AF 24-105 mm f/3,5-4,5D,
la Sony adquiere más prestancia y equilibrio

Objetivos

Es de entender que Sony tenga un gran interés en entrar con rapidez en el todavía lucrativo mercado de las cámaras réflex monoculares con objetivos intercambiables, y ello antes de que se enfríe o de muestras de saturación, así como que haya estimado que el usuario objetivo de su cámara, a diferencia de los profesionales o de los aficionados más exigentes, pensará más en los millones de píxeles y en lo brillante del resto de sus soluciones que en el rendimiento real puro y duro de la imagen.

Me baso para expresar esta opinión en el hecho de que personalmente, una de las cuestiones que más me ha llamado la atención es la lista de los objetivos ahora presentados por la firma como “19 objetivos Sony para la Alfa 100” y reconocer en esa lista objetivos muy familiares, alguno de ellos de carácter tan especial que sorprende que no se haga mención alguna acerca de sus características en las notas de prensa… ni por parte de aquellos que han escrito hasta ahora acerca de estos productos.
Uno de ellos sería el Sony 135 mm f/2,8 (T 4,5) STF, y otro –por poner un solo ejemplo– sería el catadióptrico (objetivo de espejos), 500 mm f/8, cuyo diseño original se remonta a 1977, esto es, poco menos de 30 años… en suma, de repente, me asaltó un cierto sentimiento de “deja vu”, de olor a naftalina.

Solo 4 específicos para digital

La realidad, es que, de todos esos 19 objetivos presentados, solo 4 de ellos (**) obedecen a diseños específicos para su uso sobre captores digitales, y respecto al resto, algunos de los diseños, tal como se ha indicado, son originarios de… 1977, 1985 y en adelante.
Estimo que todo esto debe sacarse a colación, puesto que sigue, y seguirá vivo el debate acerca de si las ópticas diseñadas para la fotografía analógica, sobre formato 24 x 36 mm resultan adecuadas o no para su uso sobre captores digitales, sean de ese formato, o de formatos menores, como es el caso del APS-C, y todos los fabricantes parecen estar de acuerdo en que para los captadores digitales deben realizarse –preferentemente– diseños específicos.

Unos fabricantes, como es el caso de Olympus, son radicales, y preconizan la utilización exclusiva de fórmulas telecéntricas (15 objetivos Zuiko Digital), al tiempo que otros, como es el caso de Nikon o de Fuji (misma montura distintos captores), con el paso del tiempo han pasado a preconizar sin complejos la utilización exclusiva de sus objetivos de la serie Nikkor DX (8 objetivos Nikkor DX), esto es, de nuevos diseños específicos para digital, y desde luego, lo equivalente puede decirse por parte de Pentax (***) para su montura Pentax K (7 objetivos Pentax DA).

Canon, más ambigua, nada y guarda la ropa, y ello no es de extrañar, pues con tres tamaños de captores en su línea de cámaras, y ante un cierto desconcierto de los usuarios, difícilmente puede “recomendar” una serie de objetivos, de entre las distintas series de sus líneas, aunque la EF-S es la más específica para sus cámaras con captor APS-C (5 objetivos EF-S).

(**) Solo dos de ellos disponibles de inmediato. El 11-18 mm f/4,5-5,6 DT, para agosto del 2006 y el Carl Zeiss 16-80 mm f/3,5-4,5 DT, para noviembre de 2006.
(***) Las nuevas cámaras Samsung réflex monoculares digitales comparten diseños con Pentax.

Pero una cosa parece estar clara: en su inmensa mayoría los antiguos diseños no suelen ser los idóneos para los captores digitales, y en ello están de acuerdo todos los fabricantes, de forma más o menos explícita. Y para adecuar un diseño preexistente, no basta con dar un par de retoques por aquí y por allá, como por ejemplo variar unas capas antirreflejantes o mejorar la pintura interna de los barriletes… o simplemente alterar ligeramente el aspecto externo y añadir “nuestra” marca. Por supuesto que esos detalles técnicos ayudan, pero resulta que hasta los revestimientos de cada superficie de cada una de las lentes forman parte del diseño integral de un objetivo y de su calidad de color, transmisión, etc.

Desde luego, Sony ha adaptado los acabados de los objetivos Konica-Minolta y Minolta preexistentes, y no tengo razón para dudar que habrán tratado de mejorar en lo posible los diseños para su uso sobre digital, pero la realidad es que en muchos casos, se trata de diseños muy antiguos, y tengo muy serias dudas de que sean óptimos para su uso sobre captores digitales: objetivos de la misma época, de diseños similares, no son recomendados por sus respectivos fabricantes para su uso sobre captores digitales. De hecho, algunos de los objetivos Carl Zeiss que Sony presenta como “estrellas” de su conjunto, son diseños anteriores para las extintas cámaras Contax AF.


En las pruebas técnicas, el Minolta AF 24-105 mm f/3,5-4,5 D ha ofrecido mejores resultados (menos aberración cromática) que el DT 18-70 mm f/3,5-5,6 de Sony, pero no imágenes más contrastadas

Focales "convertidas" y diseños optimizados

Otra cuestión añadida es la de las focales convertidas, al usarse sobre un captor APS-C: es cierto que un angular de 35 mm “se convierte” en un 52,5 mm, pero sus diseño se realizó realizando concesiones de calidad para cubrir ese ángulo que ahora se desprecia para el formato más pequeño y la calidad no puede ser, con toda probabilidad, la misma que para un 35 mm diseñado como objetivo estándar para un APS-C, cierto es, con menor círculo de cobertura. Es cierto que se podría decir que Sony esté calculando presentar más adelante un captor de 24 x 36 mm… cierto, pero no es el caso actual, y la firma ha dejado bien claro que no habrá otro nuevo modelo para Photokina.

Presentar como nuevos una colección de objetivos “preexistentes” diseñados para otros requerimientos podría hacer suponer que Sony confía más en el indudable atractivo que pueda suponer para sus los usuarios objetivos (el “target”) el Super Steady Shot y la limpieza del captor que la calidad óptica intrínseca que puedan ofrecer sobre el potente captor de 10,2 megapíxeles algunos de esos viejos objetivos. Pero precisamente la elevada resolución del citado captor y el menor tamaño de las fotocélulas, impondrán una gran demanda sobre la calidad óptica de los objetivos que puedan emplearse.

Si estudiamos bien los precios y las características de los objetivos, llegaremos probablemente a una conclusión: los objetivos de precios asumibles por el aficionado son bastante poco luminosos, y tendrán que “tirar” de entrada bastante de lo que pueda ofrecer el sistema de estabilización.
Mi opinión es que, una parte de los compradores, aquellos que se salgan de las ópticas "DT", entraría a utilizar la nueva A 100 –por el precio de los objetivos– con ópticas de diseño relativamente antiguo, cuyas fórmulas no están pensadas a priori para las duras exigencias de un pequeño captor digital de tipo APS-C.

Puede comprobarse la relativamente poca presencia en esos diseños del vidrio especial de baja dispersión, así como de las lentes aesféricas, al tiempo que los objetivos más refinados tienen etiquetas de precios que los hacen inalcanzables para el "usuario objetivo" de este modelo.
Por otro lado, reconozco que soy –quizá– un anticuado, un nostálgico, un ingenuo en un mundo digital, pero me parece –quizá– poco elegante presentar como propios unos objetivos cuyos diseños gestaron, y prototipos y unidades finales produjeron, equipos anteriores de personas.
Eso sí: la Sony Alfa 100 es posible que reactive de forma notable el mercado de segunda mano de objetivos Minolta AF, y algunos comerciantes que habían almacenado un buen stock de los mismos, ya los están despolvando para colocarlos en la primera línea de sus vitrinas.



Objetivo Focales equivalentes (APS-C) Lentes/
Grupos
Elementos en VE Elementos aesféricos Cobertura  Palas de diafragma Dist. mínima de enfoque Ø de filtro (mm) Ø x longitud (mm) Peso (gramos) Precio aprox. (Euros) Diseño original/
Inspiración
Zoom
Sony 11-18 mm f/4,5-5,6 DT 16,5-27 mm 15/12 1 3 APS-C 7 0,25 m 77 83 x 80 355 650 Tamron, 2005
Sony 18-70 mm f/3,5-5,6 DT 27-105 mm 11/9 1 1 APS-C 7 0,38 m 55 66 x 77 240 200 Desconocido
Sony 18-200 mm f/3,5-6,3 DT 27-300 mm 15/13 2 4 APS-C 7 0,45 m 62 73 x 85,5 405 550 Tamron/Sigma, 2005
Sony 24-105 mm f/3,5-4,5 36-157,5 mm 12/11 2 0 FC 7 0,50 m 62 71 x 69  395 580 Minolta, Diciembre de 1993
Sony 70-200 mm f/2,8 G 105-300 mm 19/16 4 0 FC 9 1,2 m 77 87 x 196,5 1.340 2.400 Minolta, 2001
Sony 75-300 mm f/4,5-5,6 112,5-450 mm 13/10 0 0 FC 7 1,5 m 55 71 x 122 460 250 Minolta, abril de 1995
Focales fijas
Sony 16 mm f/2,8 Ojo de Pez 24 mm 11/8 0 0 FC 7 0,20 m NA 75 x 66,5 400 1.000 Minolta, 1986
Sony 20 mm f/2,8 30 mm 10/9 ND ND FC 7 0,25 m 72 78 x 53,5 285 750 Minolta, 1986/1993
Sony 28 mm f/2,8 42 mm 5/5 0 0 FC 7 0,3 m 49 66,5 x 42,5 185 280 Minolta, 1985
Sony 35 mm f/1,4 G 52,5 mm 10/8 0 1 FC 9 0,3 m 55 69 x 76 560 1.450 Minolta, 1987/1998
Sony 50 mm f/1,4 75 mm 7/6 0 0 FC 7 0,45 m 55 65,5 x 43 185 280 Minolta, 1985/1998
Sony 135 mm f/2,8 (T 4,5) STF 202,5 mm 8/6 * * FC 9 + 10 0,87 m 72 80 x 99 730 1.200 Minolta, 1998
Sony 300 f/2,8 G 450 mm 13/12 3 0 FC 9 2 m 42 (posterior) 122 x 242,5 2.310 7.000 Minolta, 1994/2003
Sony 500 mm f/8 750 mm 7/5 0 0 FC Circular, fijo 4 m 42 (posterior) 89 x 118 665 750 Minolta, 1977/1991
MACRO
Sony 50 mm f/2,8 Macro 75 mm 7/6 0 0 FC 7 0,2 m 55 71,5 x 60 mm 295 600 Minolta, 1986/2001
Sony 100 f/2,8 Macro 150 mm 8/8 0 0 FC 9 0,35 m 55 75 x 98,5 505 850 Minolta, 1986/1993/2001
Carl Zeiss
Carl Zeiss T* 16-80 mm f/3,5-4,5 DT 24-120 mm 14/10 ND ND APS-C 7 0,35 m 62 72 x 83 445 800 Carl Zeiss, nuevo diseño, 2006
Carl Zeiss T* 85 mm f/1,4 127,5 mm 8/7 ND ND FC 9 0,85 m 72 81 x 75 650 1.350 Carl Zeiss, Contax, aprox. 2001
Carl Zeiss T* 135 mm f/1,8 202,5 mm 11/9 ND ND FC 9 0,72 m 77 88 x 114,5 985 1.450 Carl Zeiss, Contax, aprox. 2001

Notas:

Elementos en VE: en vidrio especial, de alto índice y baja dispersión o dispersión anómala.
ND: información no suministrada por el fabricante.
La serie G es la de más alto nivel, en Sony y en Minolta, firma esta última, de la que es originaria la denominación “G”
APS-C: objetivo de menor círculo de cobertura, pero de diseño específico para captor digital.
FC: cobertura para el formato completo de 24 x 36 mm (diseño no específico para digital)
Palas de diafragma: un mayor numero de palas garantiza una abertura más circular, y por ende, un bokeh más armonioso.
Bokeh: belleza o armoniosidad de las partes de la imagen fuera de foco


Batería “Stamina”

Las baterías Sony Stamina (stamina = resistencia a la fatiga) se han hecho acreedoras a un bien ganado respeto, en gran parte a la tecnología “Info-Lithium”. Según esta tecnología, a través de alguno de los paneles LCD de la cámara que utilice ese tipo de batería se ofrece un nivel de información que va mucho más allá de las tres, dos o una “barrita” de carga restante del símbolo de la pila al uso. La tecnología “Info-Lithium” informa en todo momento, de forma adaptativa, del número de tomas que todavía podemos realizar si seguimos con la pauta seguida hasta el momento. Lo más curioso es que esta batería, que recibe la denominación “Info-Lithium”… ¡no ofrece la famosa, codiciada y apreciada capacidad de información que le correspondería! (al menos en las unidades de Alfa 100 que conocemos). Lástima.
La batería Sony NP-FM55H para la Alfa 100 no es compatible con la utilizada en la Konica-Minolta 5D (NP400), y ofrece una capacidad elevada, de 1.600 mAh, que se calcula será suficiente para aproximadamente 700 tomas.

Los resultados

La Sony Alfa 100 representa un caso que demuestra que el firmware, el tratamiento “en cámara” de los datos obtenidos en bruto a partir del captor, puede hacer que a partir de captores similares si no iguales, puedan conseguirse resultados bien distintos. Ello no debería sorprendernos, pues en realidad el proceso realizado tendría su equivalente en fotografía analógica en exponer de la misma manera dos rollos idénticos de película, y confiarlos para su revelado y posterior copiado a mano, a dos laboratoristas diferentes.
A buen seguro, los resultados obtenidos serían bien distintos y ninguno de los dos necesariamente malo.
Realizadas unas tomas comparativas con la unidad de Sony Alfa 100 y con una Nikon D200, se pueden apreciar diferencias interesantes.
Lógicamente, hablamos de resultados obtenidos a partir de los archivos JPEG realizados con ajustes de cámara equivalentes (máxima calidad), pues en esos en los que el firmware de la cámara ha “revelado y copiado” lo que guardaba el “negativo” RAW.

Color y acutancia

En términos generales de color, la diferencia es la que corresponde a una cámara destinada a los profesionales (Nikon D200) y otra destinada a los aficionados (Sony Alfa 100). El color es más intenso, saturado y cálido a partir de la Alfa 100, un rendimiento que tiende a complacer al usuario objetivo de esta categoría de cámaras. Dentro de ello, la reproducción resulta bastante fiel, salvo la tonalidad cálida (énfasis hacia el amarillo) antes citada.

En lo que se refiere a la acutancia (sensación de nitidez), la Alfa 100 acusa también un comportamiento más agresivo, que hace que las imágenes obtenidas a partir de ella ofrezcan una mayor acutancia. De hecho, examinando sectores muy ampliados, puede comprobarse que se está aplicando una fuerte máscara de enfoque. ¿Quizá para cubrir el rendimiento de unos objetivos todavía poco adaptados? Lo cierto es que los dos aspectos citados hace que la Alfa 100 produzca imágenes más brillantes, que muestran sus debilidades a partir de ampliaciones al formato A3. Y sin embargo, ese tipo de resultado, complace especialmente al usuario y observador medio.

El problema de ese agresivo tratamiento de color y “enfoque” es que dificulta cualquier ajuste en postproducción mediante programas de tratamiento de imagen: si queremos resultados más controlables deberemos partir de los archivos RAW y trabajarlos a nuestro gusto.

Un JPEG directo, a 100 ISO, desde la Alfa 100, en matricial

Una intervención bastante personal a partir del RAW
 a través del software de Sony



El RAW (ARW) abierto en Photoshop CS2 bajo los ajustes automáticos

Ruido

Este parece ser el tema de moda desde que se ha popularizado la fotografía digital. Cuando antes pocos fotógrafos y casi ningún usuario sobrepasaba con película la barrera de los 400 ISO, en la actualidad se discute, en ocasiones acaloradamente, el ruido, el “grano” producido por las cámaras, no ya a 400 ISO, sino a 800, 1.600 o incluso 3.200 ISO, y se considera una cámara como “de dudosa aptitud” si no rinde sin casi ruido perceptible a 1.600 ISO…

También en este aspecto las diferencias entre una Alfa 100 y una Nikon D200 son apreciables.
Como era de esperar, no existen diferencias claramente apreciables para los ajustes de 100 y 200 ISO, pero a 400 ISO se aprecia ya una ligera diferencia en favor de la Nikon D200. A los ajustes de 800 y 1.600 ISO, el ruido no eliminado por el firmware de la Alfa 100 acusa su presencia, alcanzando un nivel relativamente alto.

Hay que tener presente que los programas informáticos que configuran el firmware de una cámara están patentados, y evidentemente en este caso, lo conseguido por los desarrolladores de Nikon es superior a lo que han podido ofrecer –por ahora– los de Sony.
En este momento, estamos hablando de archivos JPEG sin aplicar las opciones de reducción de ruido.
El perfil de la Alfa 100 respecto a la profesional D200, se percibe precisamente en las opciones de ajuste de reducción de ruido en cámara: la primera nos ofrece tan solo una opción para tiempos de exposición superiores a un segundo, mientras que la segunda, nos ofrece tres niveles (normal, alto, bajo), para los índices altos de ISO, y además, por separado o en conjunto, para las exposiciones largas.
Será interesante evaluar lo que pueda ofrecer la nueva Nikon D80 presentada el día 9 de agosto…
Igualmente, es de esperar que se produzcan actualizaciones de firmware para todas las cámaras mencionadas, y especialmente para la Alfa 100.

Autofoco y decibelios

Los que conocen personalmente el sistema autofoco de las antiguas Minolta, desde las series de las Dynax 7, 7D y 5D, ya saben que se trata de un dispositivo bastante eficaz en lo que se refiere a la adquisición de foco. De hecho, creo recordar que fue Minolta la pionera en desarrollar, hace ya muchos años, el autoenfoque predictivo. Por supuesto, además, fue la primera en comercializar una SLR autofoco, la Minolta 7000.
Los nueve puntos de enfoque, y su reparto sobre un área bastante ancha, otorgan a la nueva Alfa 100 –que hereda el sistema– un buen rendimiento en cuanto a precisión y a rapidez… si obviamos el nivel sonoro.

Este nivel sonoro es muy elevado y desde luego no resiste comparación alguna ni con el sistema de motores ultrasónicos de Canon, de Nikon o de Sigma, ni con el de motores sin núcleo de Olympus, ni tan siquiera con los pocos y antiguos objetivos ultrasónicos de Minolta. Uno “siente” literalmente los engranaje en su pelea por llegar a tiempo al punto de destino.

Pero no solo es eso: el disparo en si, viene acompañado por un nivel de ruido (y eso si que es “ruido”) muy elevado, tanto del movimiento del espejo –especialmente en el golpe de caída– como el del correspondiente al obturador.
En este terreno, Sony tiene mucho sobre el que trabajar, con el inconveniente de que es precisamente en esos aspectos mecánicos en los que su experiencia actual es simplemente la heredada de Konica-Minolta.



El flash

El sistema de flash disponible, a través de la familia de flashes –una parte más del legado de Minolta– es soberbio en su funcionamiento, siempre sin entrar a discutir cuestiones de precio, pues la conjunción de determinados elementos puede hacer subir el precio a niveles poco deseables.

La mejor noticia es que el aparentemente modesto flash retráctil incorporado en la Alfa 100, más allá de cumplir con las funciones que se le suponen, es capaz de controlar a distancia varias unidades de flash, y ello de forma inalámbrica. Ello resulta posible con los modelos Sony/Minolta 5600 y 3600 HS-D, que actúan en automático, en medición TTL, mediante un golpe previo de flash.
Para esos flashes a distancia, no existe regulación de potencia desde la cámara, pero si para el propio flash retráctil incorporado, o aquel específico que se acople sobre la zapata.

Como ya se ha comentado en algún otro lugar, esta famosa zapata de origen Minolta tiene el inconveniente de que no es compatible físicamente con las normalizadas, lo que compensa en parte con la ventaja de que ofrece un grado muy alto de seguridad contra las caídas accidentales del posible flash acoplado.
Por su parte, el flash incorporado, una vez en posición, goza de una buena elevación respecto al eje óptico, lo que ofrece menos riesgo de ojos rojos o de viñeteado en combinación con determinados objetivos y parasoles.
El sistema de preflash, evita que se pueda utilizar para disparar “por simpatía” un sistema de flashes de estudio, lo que se hace más incómodo por la ausencia de zócalo para cable disparador y por la extraña zapata, para la que resulta más difícil encontrar el accesorio necesario para suplir la ausencia de zócalo.



Cuestiones prácticas adicionales

Tras un uso intensivo de una unidad “de calle” de la Alfa 100 de Sony, puedo transmitir, además de lo anterior, una serie de sensaciones y experiencias adicionales.

Quizá la mayor decepción venga del lado de la poca efectividad real del sistema DRO. Quizá debería anticiparse, al operar en base a la célula de medición, y no a la lectura sobre el captor, pero en la casi totalidad de las situaciones en las que lo he sometido a prueba, la mejora en los resultados ha resultado muy poco apreciable o casi inapreciable en algunos pocos casos. Además, en la mayoría de los casos en que resulta apreciable su actuación, un ligerísimo aclaramiento de unas sombras empastas (una mejora), se ve acompañado por unas luces altas más claras…algo nada deseable.

El sistema no es más que una evolución más o menos refinada del modo de medición evaluativo. Pues bien, en los cientos de pruebas que llevo realizadas desde que surgió el sistema evaluativo, he podido comprobar que ningún sistema introduce una alteración de la medición –respecto a una promedio no evaluativa– que sea… ¡superior a medio punto de exposición! Cuando todos sabemos que en algunos casos, son necesarios uno o hasta 1 punto y dos tercios.

En mi opinión, y salvo que se “autorice” al sistema a ser algo más atrevido, quedará en un argumento comercial más. Adicionalmente, soy de la opinión de que las limitaciones impuestas al sistema, como la de no poder operar en el modo simultáneo RAW + JPEG, o a índices superiores de sensibilidad, son más serias de lo que pueda parecer a primera vista, y demuestran quizá una cierta bisoñez por parte de Sony.

En lo que respecta a las indicaciones en el monitor posterior (el único), por lo general resultan bastante legibles, aunque los colores y tipografía elegida son un tanto “tristes”. Por otro lado, si bien gozamos de una buena información, tanto a nivel de histograma como de avisos de luces “quemadas” y sombras “empastadas”, el tamaño de los gráficos resulta un tanto pequeño.

El objetivo, sobre cuyo interesante rendimiento de imagen me extiendo en la sección correspondiente, es de acabado correcto, pero de construcción muy simplista. El parasol, en concreto, es más un adorno que un accesorio realmente útil. A estas alturas ya no nos debemos asustar por ver una montura realizada enteramente en policarbonato, y el tacto de la operación del zoom es muy suave, casi excesivamente suave, y otro tanto puede decirse de la del enfoque, que muestra además excesivos juegos.
Lo más peculiar es el asunto de la luminosidad. Este objetivo se presenta como un 18-70 mm f/3,5-5,6, pero su luminosidad efectiva es bastante limitada, pues en cuanto nos apartamos de la focal más corta, la evolución de la luminosidad es rápida hacia la menor luminosidad:



Tabla de focales/abertura máxima

18 mm    f/3,5
20 mm    f/4
24 mm f/4,5
28 mm    f/5
35 mm a 70 mm    f/5,6



Sony no es la única firma que elige determinadas soluciones para el alojamiento de la tarjeta que no me convencen, y no estoy hablando ya del hecho de que sea necesario abrir la compuerta correspondiente para acceder al zócalo USB, sino de algo un tanto sutil: la tarjeta debe insertarse con el “lado bonito” alejado de la posición del usuario, cuando el impulso más lógico es hacerlo al revés, aunque sea solo para cerciorarnos en un último momento de la capacidad y tipo de tarjeta. Con el tiempo, esa disposición puede conducir a forzar ligeramente los sistemas de alineación.
En honor a la verdad, una de las más “originales” en este aspecto es la Nikon D70, en la que además de tener que insertarse la tarjeta en la misma orientación que la Alfa 100 hay que hacerlo… ¡en ángulo!

Por su ubicación en la parte superior, el pulsador “DRIVE” resulta de incómodo manejo: hay que usar las dos manos, ante la dificultad de accionar con una sola mano dicho botón y la rueda selectora simultáneamente. Tampoco el pulsador para la retención de la medición es de mi tipo preferido: ¡que se le va a hacer! Es del tipo que requiere mantener el botón pulsado mientras recomponemos el encuadre, lo que obliga a una cierta tensión y contorsionismo de la mano… con lo sencillo que es hacer que la medición quede retenida con una pulsación y cancelada, bien con el disparo, bien con una segunda pulsación.
Sin embargo, la Sony Alfa 100 ofrece "seudocierre de espejo", esto es, aunque no podemos elevarlo voluntariamente –por ejemplo para reducir a un mínimo posible las vibraciones en tomas con trípode– basta seleccionar el autodisparador para que el espejo se eleve al principio de la carrera del mismo. Se trata de una simpática y muy práctica herencia de muchas cámaras de los años setenta, pero que en el caso de la Alfa 100, en combinación con el autodisparador de 2 segundos, resulta de lo más operativo. ¡Bien!
(*) Un amable lector, J.F.G., me comunica la siguiente corrección, que reproduzco íntegra por su indudable  interés: "permítame la corrección: El botón AEL puede programarse para funcionar como usted propone. En la página 1 del menú de personalización, podemos seleccionar el funcionamiento de este botón: modo sostenido o cambio de estado al pulsarlo. Yo también prefiero esta última opción que me parece más cómoda siempre y cuando no nos olvidemos de volver a pulsar para desactivarlo, si bien es verdad que el estado del mismo se advierte en la pantalla mediante un icono con las letras “AEL”. Esto, por cierto, también es posible en la Konica-Minolta Dynax 5D".

Quede aclarado por tanto el buen hacer de Konica-Minolta y Sony en este terreno


 


Otros aspectos más positivos, aparte de los mencionados anteriormente en este informe respecto a la prueba a fondo, son la muy buena calidad de visión bajo el modo de comprobación visual de la profundidad de campo, y la compacidad y ligereza de la Alfa 100, que mantiene un equilibrio de masas y ergonomía de muy buen nivel aún con un objetivo más pesado montado, como puede ser uno de los Minolta AF con los que ha sido utilizada.


Gracias a la buena luminosidad de la pantalla Acute Matte, aún cuando cerramos el diafragma para realizar la comprobación de la profundidad de campo, se mantiene una claridad de imagen muy buena, prácticamente hasta f/16.

Y entre los aspectos positivos, figura, finalmente, que no es poco, la alta calidad de imagen.
En su conjunto, en interiores y exteriores, con distintas clases de iluminación resulta difícil que la Alfa 100 pueda defraudar al usuario objetivo de la cámara.
En su configuración de menú llevada a todo “estándar”, color, contraste, saturación y acutancia generan imágenes que al aficionado resultarán muy atractivas. Quizá podría ponerse el pero de que se ha dado un vuelta de tuerca de más a la acutancia, y al color, pero todo queda compensado por una calidad de ajuste automático de blancos de rendimiento más que notable.
Como en cualquier otra cámara de su categoría, la Alfa 100 ofrece parámetros de ajuste que nos permiten personalizar a nuestro gusto esa calidad de imagen.

Software

No se puede esperar que se nos entregue con una cámara de 900 euros una versión completa de Photoshop CS2, aunque una de Silkypix sería bienvenida.
Sin embargo, el software que se entrega junto con la Alfa 100 puede ser más que suficiente para los usos previstos.
Este software está calculado más que nada para abrir los RAW, los “ARW” de la Alfa 100, antes que para manipular los JPEG, para los que ofrece posibilidades de intervención mínimas.
Sobre los RAW, llega a ofrecer resultados mejores que abriéndolos y tratándolos mediante el Camera Raw de Adobe actual, que los abre, pero sospecho que de forma poco específica.

El software de Sony opera muy bien, y permite obtener resultados excelentes en aquellos casos en los que no hemos conseguido los mejores posibles con el JPEG… siempre que hayamos tenido la cautela de disparar en RAW y JPEG simultáneamente.
La única pega que se le puede poner al software de Sony es en mi opinión, que resulta un tanto lento, si bien es cierto que no desesperadamente lento. Por lo demás, una vez familiarizados con su interfaz, veremos que ofrece un muy buen nivel de información acerca de los parámetros del archivo, así como una buena paleta de herramientas. Pero lo dicho: sin prisas.

Manuales página Web y folletos

Sony ha cuidado bastante la traducción final de sus manuales al español, algo necesario si desea entrar en la consideración de esa élite de usuarios de cámaras réflex monoculares con objetivos intercambiables,
No basta con traducir –hace falta una versión española, que no es lo mismo– y si se traduce, conviene realizar el pequeño gasto adicional de confiar el trabajo a expertos.

De esa forma en el manual se han evitado afortunadamente las “perlas” que figuraban en el primer folleto de promoción y que nos hacían temer lo peor, perlas tales como: “obturador verticalmente atravesado” (de recorrido vertical), “alivio ocular” (pupila de salida), “pentaprisma de tipo de espejo de tejado” ( pentaespejos en configuración de prisma de techo), “lentes de 18 mm (la misma duración de foco)” (¿?!), “flash sync Trasero” (sincronización a la segunda cortinilla), “polisilicona” (polisilicio), “megapixels” (megapíxeles), “infraexposición” (subexposición), “bombilla” (posición “B”), sin olvidar el ya muy extendido uso de “lente” por objetivo…
Pero lo dicho: el manual, si no perfecto, muy correcto.

Sin embargo, la versión española de los menús en cámara necesita todavía de un cierto “pulido”. Así por ejemplo, en la opción de reducción de ruido figura “Activar” en todo momento, cuando debería indicar “Activado”… lo cual lleva a bastantes dudas al usuario.

Conclusiones

En conjunto, puede decirse que no cabe duda de que la nueva Sony Alfa 100 puede representar un cierto revulsivo en el amplio y sin embargo bastante segmentado sector de las SLR digitales, y no debe ser casual que Nikon haya presentado su D80, una cámara dotada de un captor similar y ubicada en una categoría de precio por debajo de la D200, modelo con el que hasta cierto punto y osadamente, se estaba comparando la Alfa 100.

Con esta su primera réflex digital con objetivos intercambiables Sony entra en la categoría de élite de aquellos fabricantes que ofrecen este tipo de evolucionada cámara, y no solo eso: rebañando los stocks de Konica-Minolta, entra, al menos sobre el papel, en la categoría superior de “cámaras de sistema”, al ofrecer flashes, diversos objetivos, y accesorios varios, tal como muestra la orgullosa foto de familia del sistema.

Los argumentos, cara al usuario objetivo, son poderosos: gran calidad de imagen, 900 euros, 10,2 megapíxeles, estabilización en el cuerpo y sistema de reducción de polvo sobre el sensor, si bien en este último punto será conveniente esperar a comprobar su grado de eficacia. El resto de sus atributos quedan en segundo plano, si bien alguno de ellos, como el sistema DRO +, cuando esté mas afinado –ahora resulta muy poco eficaz– podría ser realmente relevante. Por otra parte, Sony ha realizado una buena tarea con el nuevo reparto de los mandos mejorando la ergonomía, y otro tanto puede decirse de la línea, de la apariencia de la cámara.

Los aspectos más criticables son la heterogénea y anticuada gama de objetivos actual y realmente disponibles, que en mi opinión se presentan más para la “famosa foto”, en lenguaje político, que para ofrecer un auténtico servicio a los usuarios de la Sony Alfa 100. Ese es en mi opinión uno de los dos aspectos prioritarios a atender por Sony: el rápido desarrollo y comercialización de una gama de objetivos realmente diseñados para digital, tanto desde el punto de vista de su formulación como desde el de las focales elegidas.

El segundo punto, es el del firmware, que debería actualizarse a fin de poder ofrecer, a 800 y 1.600 ISO, unos niveles de ruido al menos no superiores a los ofrecidos por Nikon para ese mismo captor: al fin y al cabo han sido personas responsables de Sony las que han afirmado que esa establecida marca esta en su punto de mira… Ello no debe ser imposible teniendo en cuenta la aparente gran eficacia del procesador “Bionz” que realiza un buen trabajo en la rapidez de procesado de los archivos.
No deja de parecerme curioso que la reacción de no pocos ante la presentación de la Sony Alfa 100 es “esperar” la presentación de una Alfa “profesional”, dotada ya de captor de tamaño “completo” a 24 x 36 mm, y hasta han querido ver en la gama de objetivos recuperada de las Minolta analógicas un “mensaje” en ese sentido.

Sony ha negado que ese desarrollo figure entre sus planes inmediatos y mi opinión es que Sony esperará, utilizando sabiamente la Alfa 100 como banco de pruebas.
Y en ese sentido, haría bien en cubrir las lagunas citadas: si en su nivel de prestaciones y precio actual los aficionados se encuentran con una alternativa que pueden considerar muy seriamente, una vez resueltas esas asignaturas pendientes su potencial puede resultar muy de respetar.
Y sin embargo, la competencia –como se ha demostrado a través de la presentación de la Nikon D80– se nos presenta como “un blanco en movimiento”, y en este rápido y cambiante mundo fotográfico digital, puede sorprendernos justo cuando confiábamos en atraparla.

Notas acerca de la prueba

La prueba de la Alfa 100 de Sony se ha llevado a cabo bajo los rigurosos protocolos que vengo aplicando desde hace aproximadamente 20 años. Evidentemente, esos protocolos han ido evolucionando a lo largo del tiempo, tanto para hacerlos más estrictos como para adaptarlos a la evolución de aparatos y tecnologías.

Lo que se ofrece en la prueba presentada es solo “la punta del iceberg” de las pruebas realizadas, y trata de mostrar de la forma más asequible posible los resultados de dicha prueba. Ello no excluye que en posibles pruebas futuras puedan ampliarse o reducirse el numero y estilo de parámetros y aspectos ofrecidos. De hecho, en este momento se encuentran en estado de profunda revisión con objeto de mejorar y ampliar la paleta de datos ofrecidos.

Salvo indicación en contrario, los resultados ofrecidos no son cuantitativamente comprables con los de pruebas publicadas por otros autores, pero si son comparables con los de otras pruebas realizadas y publicadas por mi en otros momentos y medios.
A la hora de evaluar el rendimiento de los objetivos, de entenderse que en el caso de cámaras digitales, los resultados ofrecidos son fruto de la combinación del objetivo sobre el captor de la cámara. Para esos resultados se parte de los archivos no manipulados (acutancia, contraste, etc) producidos por la cámara, siempre a la sensibilidad nativa del captor.

Además de las numerosas tomas de campo realizadas, para las pruebas de ruido fundamentalmente se han montado situaciones (“bodegones”) bajo condiciones estrictamente controladas en lo que respecta a la calidad y repetibilidad de los parámetros de toma e iluminación.
En esta prueba en particular, se han realizado tomas comparativas mediante una cámara Nikon D200, y otras cámaras de referencia, cuyos resultados no se muestran para no hacer la prueba más prolija de lo que es.

Objetivo Sony DT 18-70 mm f/3,5-5,6: rendimiento

A la vista de los gráficos de rendimiento, puede apreciarse, que, tal como vengo comprobando desde hace ya un par de años, es más que probable que el captor de una cámara digital represente un factor “moderador”, por no decir limitador del rendimiento de los objetivos. Ello podría deducirse de la respuesta bastante “plana” ente centro y esquina de los objetivos probados, y el primer “DT” de Sony sigue esa pauta.
Dicho eso, puedo decir que en lo que respecta a poder de resolución (sobre el captor de 10,2 mp), el rendimiento de este modesto objetivo Sony, es sorprendentemente bueno: no solo se mantiene en un nivel relativamente alto del entorno de los 60 pares de líneas por milímetro, sino que lo hace obstinadamente para casi todas la aberturas de diafragma y las focales. No se puede subestimar a este modesto objetivo “de kit” en este terreno.
Sin embargo, no está libre de un nivel de aberración cromática relativamente elevado a las focales extremas de 18 mm y 70 mm. Igualmente, acusa los niveles esperados de distorsión (acerico) de un objetivo zoom de bajo precio, pero no por encima de lo que puede encontrarse en objetivos mucho más costosos de otras firmas muy reputadas, para el formato “APS-C”.





La muestra ofrecida más abajo es a título orientativo: en la tabla utilizada, bajo protocolos extraordinariamente severos, puede apreciarse la resolución en pares de líneas por milímetro de la combinación del objetivo y el captor.

Según el protocolo aplicado, deben ser reconocibles toda una línea horizontal: el fallo de uno de los elementos hace que esa línea no deba ser aceptada como válida.
Pueden apreciarse las distintas resoluciones entre centro y esquina, así como entre las posiciones sagitales y tangenciales. También pueden medirse valores de contraste y viñeteado, al tiempo que un observador experto, puede detectar y evaluar aberraciones cromáticas y presencia de “artefactos”.


Prueba sobre “bodegones”

El montaje de bodegones permite seleccionar los objetos y la iluminación de la escena para garantizar unos resultados fiables y consistentes a lo largo de la prueba, especialmente al cambiar de cámaras, en este caso la Sony Alfa 100 y una Nikon D200.

Parámetros tales como contraste de iluminación, contraste del sujeto, contraste de la escena, temperatura de color, etc, son perfectamente –aunque laboriosamente– controlables.
En el caso de estas tomas, he decidido no incorporar “crops” sino dejar que cada uno de vosotros pueda abrir las imágenes, jugar con ellas y comparar.

En algunos casos, aporto tomas con distintos niveles de reducción de ruido (Nikon) y también imágenes aplicando el reductor de ruido Noise Ninja (Nikon y Sony).
También podéis comparar entre un archivo abierto con Photoshop CS2 y el software propio de la Sony Alfa 100.
Los archivos ofrecidos están generados a través de los archivos RAW originales. Los de la Sony Alfa con su propio software y los de la D200 con Photoshop CS2: el programa Nikon Capture NX me acaba de llegar y no he tenido tiempo de probarlo a fondo todavía.
En la fotografía en la que aparece la cafetera os recomiendo observar la extraordinaria tolerancia general en la zona especular de las altas luces así como las zonas de transición entre el “pitorro” y el fondo oscuro.

En la otra toma, con la vieja cubeta y las ramas secas, observar el ruido en las zonas oscuras de dicha cubeta, los reflejos especulares en “el tesoro” (con algunos artefactos”), las gradaciones del vaso de vidrio…

Las imágenes se ofrecen a los tamaños y resoluciones lógicas para las apliaciones en internet.
Ofrecerlas a mayores valores supondría un exceso de "peso".
He añadido algunas tomas realizadas con distintos sistemas de reducción de ruido, en cámara o en postproducción, ello a fines simplemente orientativos de lo que se puede llegar a alcanzar por un medio o por otro. Evidentemente, lo ideal es que sea el firmware de la cámara el que nos deje "limpio" el archivo. Pero no es menos cierto que hacerlo en un tiempo aceptable entre disparo y disparo tiene su dificultad.
Emplear mucho tiempo en postproducción (Noise Ninja, por ejemplo) debería tener que hacerse con el mínimo de imágenes posible.

Todo para vuestro uso y disfrute particular… no, por favor para diseminar o utilizar fuera de esta página. Gracias.

Tabla de características
(Puede sufrir variaciones)



Modelo Sony Alfa 100
Tipo de cámara Réflex monocular digital para objetivos intercambiables
CAPTADOR
Tipo de captador CCD 
Tamaño del captador Sony 15,8 x 23,6 mm
Píxeles totales Aprox. 10,8 mp
Píxeles de imagen Aprox. 10,2 mp
Tamaño del píxel (fotocélula) Aprox. 6,0 x 6,0 µm
Proporción de formato 3:2 (3.872 x 2.592)
Filtro infrarrojo Incorporado
Filtro de paso bajo
(anti-aliasing)
Fijo
Procesador de imagen "Bionz"
Montura para el objetivo Sony Alfa (Konica–Minolta)
Factor de "multiplicación de la focal" Aprox. 1,5 x
Sistema de reducción de polvo Si: capa antiestática (Oxido de Indio dopado con óxido de Estaño) y agitación por el sistema de estabilización
ESTABILIZACIÓN Mecanoóptica, por movimiento del captor, con todos los objetivos
ENFOQUE
Sistema TTL por detección de fase
Puntos de enfoque Sobre 9 puntos, área ancha
Gama operativa para el autofoco (AF) +1 a +18 VE
Modos para el AF Retención, y seguimiento continuo
Selección del punto de enfoque Automática o manual
Indicación del punto activo Si
Aviso de foco conseguido Si
AF predictivo Si
Bloqueo de enfoque Por pulsación parcial del disparador en el modo "Retención" o por pulsación del botón de bloqueo AF/AEL (a medida)
Haz de ayuda al AF Mediante el flash retráctil incorporado
Enfoque manual Con los objetivos anunciados, requiere conmutación
CONTROL DE LA EXPOSICIÓN
Modos de medición TTL matricial sobre 40 zonas en panal de abeja, promedio con preponderancia central y puntual central
Gama operativa de medición + 1 a +20 VE (matricial y promedio), +4 a + 20 VE en puntual
Compensación de exposición ± 2 VE, en incrementos de 1/3 de punto
Muestreo automático (AEB) 3 fotogramas en ajustes de 1/3, 2/3 de punto
Sensibilidad ISO equivalente 100 a 1600 ISO, en incrementos de 1/3 de punto mas "Auto" (100 a 800 ISO)
OBTURACIÓN
Tipo de obturación Planofocal, controlada electrónicamente
Tiempos de exposición 1/4.000 de segundo a 30 segundos mas "B". Sincronización hasta 1/160 de segundo (1/120 seg con Super Steady Shot)
Mando a distancia No
TEMPERATURA DE COLOR
(Ajuste de blancos o WB)
Tipo A través del captador de imagen
Ajustes Automático, luz día, nublado, sombra, tungsteno, fluorescente, flash
Compensación azul/rojo Si
Compensación verde/magenta Si
Ajuste personalizado Si en valores Kelvin de 2.500 a 9.900 y sobre muestra de escena
Muestreo de WB Si, 3 fotogramas
ESPACIOS DE COLOR sRGB y Adobe RGB
VISOR
Tipo de visor Pentaespejos, no intercambiable
Cobertura 95%
Aumento 0,83 x
Pupila de salida 16 mm desde el marco, 20 mm desde el ocular
Corrección de dioptrías -2,5 a +1
Pantalla de enfoque Fija, tipo Minolta Acute Matte
Espejo De retorno instantáneo
Información en el visor Amplia, incluye indicador en cinco niveles del estado de actuación del sistema de estabilización
Comprobación visual de la profundidad de campo Si
Cierre de espejo Seudocierre, se acciona a través del autodisparador
Oclusor de ocular Accesorio
MONITOR "Clear Photo LCD Plus"
Tipo TFT
Diagonal (tamaño) 2,5" (6,35 cm)
Píxeles 230.000
Valor de densidad
(relación píxeles/tamaño de pantalla)
36,22
Cobertura Aprox. 100%
Ángulo de observación 170 grados
Luminosidad Ajustable, conexión automática en combinación con "Eye Start", giro automático de imagen vertical/horizontal
FLASH
Incorporado Si, NG 12, cubre el ángulo de toma de un 18 mm (equiv. 27 mm)
Modos de flash Auto, manual, relleno, "ojos rojos", "sincronización lenta", control inalámbrico de unidades externas
Zapata de contacto central Si, no compatible: totalmente específica Konica-Minolta/Sony
Zócalo normalizado para cable No
Sincronización Hasta 1/160 de segundo (solo hasta 1/120 de segundo con la estabilización conectada; alta velocidad con unidades específicas y reducción de potencia
Compensación de exposición Si, ± 2 puntos, en incrementos de 1/3 de punto
Sincronización a la 2ª cortinilla Si (primera o segunda)
Con unidades externas Si, compatible con HVL-F56M, HVL-F36MHVL-MT24AM y unidades Konica-Minolta para digital; control inalámbrico de unidades externas específicas
EXPOSICIÓN
Modos de exposición Totalmente automático, programa desplazable (P), automatismo de prioridad a la abertura de diafragma (A), automatismo de prioridad al tiempo de obturación (S o T),  manual (M), 7 "programillas"
Reducción de ruído Para tiempos de exposición superiores a 1 segundo
EFECTOS DE IMAGEN
Saturación de color Suave, normal, vívido, retrato, paisaje, puesta de solo, nocturno, y blanco y negro
Contraste Si, de -2 a +2
Acutancia (Nitidez) Si, de -2 a +2
Gradación Si, de -2 a +2
Secuencia de imagen
Capacidades en ráfagas 3 f.p.s. en todos los formatos. En el modo RAW, hasta 6 fotogramas. En el modo RAW + JPEG, hasta 3 fotogramas. En el modo JPEG hasta llenar tarjeta (según tipo. En los modo DRO se imponen dos segundos entre fotograma y fotograma
TAMAÑOS DE IMAGEN Y COMPRESIÓN
Tamaños de imagen y formatos 3.872 x 2.592 (L), 2.896 x 1.936 (M), 1.980 x 1.280 (S)
Compresión Estándard, "Fine"
FORMATOS Y ARCHIVOS
Formatos EXIF 2.21, RAW y JPEG
RAW y JPEG simultáneos SI
Numeración Consecutiva, ajuste automático
OTROS DATOS
Retardo de puesta en marcha 1,2 segundos
Retardo de disparo 90 mseg
Histograma Simple, no RGB
Tiempo de oscurecimiento del visor (por elevación del espejo) IND
Avisos Luces "quemadas" y sombras "empastadas"
"Lupa" Hasta 6 x
Protección contra borrado Si
Posibilidad de procesado en cámara No
Exposiciones múltiples No
Control inalámbrico No
OTROS Modos especiales de optimización del intervalo o escala tonal "DRO" y "DRO +"
Conectividad PictBridge Si
Borrado Foto a foto o todas
Autodisparador 2 o 10 segundos de retardo
Entrada en reposo Ajustable
Desconexión programable Si
Actualización del firmware por el usuario Si
Idiomas para menú Amplia gama
Puerto USB
 Salida de vídeo PAL/NTSC
Tarjeta de memoria CompactFlash I y II, MemoryStick Duo, con adaptador (incluído)
Velocidad de grabado Entre 2,25 y 4 Mb/segundo (RAW/JPEG FL)
Sistemas operativos Compatible Mac OS X 10.1.3 a posteriores/Windows 98 SE/2000/Me/XP
Alimentación Batería Sony NP-FM55H  "Stamina InfoLithium" 1.600 mAh (no compatible con anteriores de Konica-Minolta); alimentador a red opcional; información de carga en 5 niveles
Compatibilidad objetivos Sony Alfa; compatibilidad con Konica-Minolta AF
Compatibilidad flashes Sony/Minolta 5600 y 3600 HS-D
Empuñadura accesoria No
Construcción Policarbonato
Dimensiones 133,1 x 94,7 x 71,3 mm
Sellado No
Peso 545 gramos
Precio estimado (cuerpo) 900 Euros
Nota "IND" = información no disponible en la información de prensa aportada hasta el momento por la firma














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