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Tal como se había
anticipado, Leica Camera AG ha anunciado la nueva cámara
Leica M8, bajo el lema: “La Leyenda de una cámara,
se hace digital”.
A lo largo de toda la nota de prensa, liberada de su embargo el
día 15 de septiembre, se pone fuerte énfasis en
los esfuerzos realizados a fin de preservar la filosofía
“Leica M” en este nuevo modelo, y primero digital
de esa línea M. Tal como se indica en el primer
párrafo, ...”todas las características
clave de la cámara Leica analógica de reportaje,
tales como el diseño compacto, la excepcional calidad de
imagen (producida) en conjunción con los objetivos Leica M y
las excepcionales posibilidades de composición utilizando el
visor Leica, han sido transferidas sin ruptura alguna al mundo
digital”.
Según Ralph Nebe, el manager actual del Leica Camera Group,
...“La Leica M8 enriquece la fotografía digital
con tradición, valores e inspiración”.
Sin rupturas

La
nueva Leica M8 conserva la línea tradicional de las Leica
actualmente en producción –Leica MP y
M7– si se exceptúa el detalle de la ausencia de la
palanca de arrastre, función que ahora es motorizada, y por
supuesto, la más bien discreta presencia sobre el dorso de
la pantalla o monitor correspondiente y los pulsadores y diales
lógicos para el servicio de una cámara digital.
El captor utilizado –probablemente de Kodak– es de
un diseño totalmente nuevo, realizado bajo estrictas
especificaciones de Leica. De hecho, según la firma, es la
primera vez que se diseña y fabrica un captor cuyas
características estén adaptadas a aquellas de la
línea de objetivos con la que se va a utilizar.
Focales
equivalentes

Se
trata de un CCD de 10,3 megapíxeles y un tamaño
de 18 x 27 mm, lo que representa un “factor
multiplicador” de tan solo 1,33 x, muy similar al del Leica
Digital Modul R. Partiendo de la base de que, con la
tecnología actual no resultaría viable realizar
un captor de 24 x 36 mm que fuese operativo bajo la corta distancia
montura-plano focal que impone el sistema de objetivos Leica M, se ha
ido hacia aquel formato de captor que ofreciese la máxima
calidad de imagen posible con tan solo el “salto”
de aproximadamente “una focal”. Así, un
objetivo Leica M de 28 mm es equivalente (aproximadamente) a uno de 35
mm, uno de 35 mm será equivalente a uno de 50 mm y uno de 21
mm lo sería de uno de 28 mm, si bien es cierto que uno de 24
mm, al ser equivalente a un 31,92 mm podría ser considerado
también muy próximo a los 28 mm. Ni que decir
tiene que el visor de la M8 muestra los encuadres reales
“convertidos” ya, para cada una de las focales
reales acopladas y ello en los siguientes pares
simultáneamente: 24/35 mm (31,92/46,55), 28/90 mm
(37,24/119,7) o 50/75 mm (66,5/99,75).
Hay que tener muy presente que la Leica M8 se ha diseñado de
tal forma que sea compatible con virtualmente todos los objetivos Leica
M (bayoneta) fabricados desde 1954, pero sobre este punto, nos
extenderemos más adelante.
Captor
muy particular
Pero,
antes de seguir con el visor, debemos apreciar que este nuevo CCD tiene
características adicionales muy interesantes.
Así,
las microlentes que recolectan la luz para dirigirla
más eficazmente sobre cada una de las fotocélulas
o píxeles varía su focalización del
centro del captor (centro del fotograma) hacia las esquinas. Ello se
hace según una pauta establecida por Leica para el
fabricante del captor, una aproximación que al parecer ya
fue ensayada en el Leica Digital Modul-R, solo que en este caso, el
diseño se ha ajustado a las características
únicas de distancia al plano focal de los objetivos de la
serie M.
Mediante este avanzado diseño, se evitan los
viñeteados artificiales.
Por
otro lado, y siguiendo con la parte óptica de este CCD, el
vidrio protector se ha escogido del menor espesor posible: 0,5 mm. Con
ello, se reducen al mínimo posible los efectos de la
refracción producida por una lámina
planoparalela, y que podrían ser más importantes
con los objetivos angulares de diseño no retrofoco y no
telecéntrico, como son la mayoría de los
objetivos Leica M.
Sin
filtro de paso bajo
A
ello se suma una valiente decisión, también
herencia del Leica Digital Modul-R: ¡se prescinde del odioso
filtro de “paso bajo” o “anti
aliasing”. Este filtro se incorpora en la inmensa
mayoría de los captores y s bien tiene como objeto evitar
los efectos de interferencia, de “moiré”
en sujetos con pautas repetitivas (tejidos, etc), tiene como nefasta
consecuencia hacer perder nitidez en todas las imágenes
captadas en relación a la nitidez que podría
obtenerse a partir de las ópticas utilizadas sobre un captor
libre de semejante adminículo. Al igual que con el Leica
Digital Modul-R, un software incorporado en la cámara
(probablemente de aplicación opcional) se
encargará de corregir a posteriori todo posible efecto de
“moiré”.
Más de uno se sorprenderá al conocer la gama de
sensibilidades equivalentes ofrecida por este captor ...”de
notable bajo ruído”.
En efecto: la sensibilidad nativa es de 160 ISO, atípicos en
digital, pero muy comunes en la fotografía profesional con
película negativa en color. Pero el nivel más
alto, notablemente alto, tampoco es muy común: 2.500 ISO.
Con ello, Leica pretende continuar con su línea de
filosofía en el sentido de que la Leica M8, como el resto de
las Leica M, es una cámara idealmente adaptada a la
fotografía en bajos niveles de luz, ámbito en el
que también excele su visor telemétrico. Es de
pensar que, en la práctica, la Leica M8 ofrezca un nivel de
ruído muy aceptable al menos hasta 1.600 ISO, y una calidad
soberbia hasta los 800 ISO.
Esperamos poder verlo pronto, pues se anuncia que la cámara
estará disponible para finales de noviembre de 2006.
En lo que respecta a la eventual necesidad de limpiar el captor, Leica
recuerda que debido a la particular sencillez de la caja de la
cámara oscura, y del reducido “fondo”
del cuerpo, dicha limpieza puede efectuarse de forma mucho
más sencilla que en una réflex monocular.
Por mi parte, recordaría a sus usuarios ese espesor de 0,5
mm del vidrio protector...
El
obturador
Existe
una relación muy íntima entre la gama de
sensibilidades ofrecidas por el nuevo captor, el obturador elegido para
la M8 y el concepto Leica M en sí.
El fundamento del visor telemétrico es poder emplear con
alta rapidez y precisión de enfoque objetivos de focales muy
cortas o relativamente cortas y a pesar de ello poder sacar provecho de
la estética del foco selectivo, empleando para ello grandes
aberturas de diafragma. En ese sentido, casi todo el mundo
reconocía ya que los obturadores de las Leica M, con su
tiempo límite de obturación de 1/1.000 de segundo
resultaban limitadas en exteriores, sobre todo si se empelaba una
película de 400 ISO (para que hablar de más),
pues los valores de ajuste a pleno sol se sitúan en esa
situación y para esa sensibilidad en el entorno de 1/1.000
de segundo y f/11-8.
Pero todo eso se justificaba por el hecho incontestable de la gran
dulzura de sonido de ese obturador de tela engomada...
La dura realidad es que, en una M digital, si se desea conservar su
estética y dimensiones aproximadas, “no
caben”, literalmente el largo obturador de seda engomada, el
mecanismo manual de arrastre, y todo lo relacionado con la parte
digital desde el captor a la pantalla, pasando por la
batería, la tarjeta, la circuitería y los mandos
adicionales.
Se imponía in nuevo obturador, y en mi opinión se
ha acertado de pleno. Es cierto que el sonido será
ligeramente más seco y contundente, pro los beneficios son
enormes.
Para
comenzar, se trata de un sistema modular: es más
fácil de fabricar, montar, instalar, dar servicio y en su
caso, de sustituir.
Además, al ser de recorrido vertical y de laminillas
metálicas es capaz de alcanzar 1/8.000 de segundo, unido a
un tiempo de sincronización de 1/250 de segundo, frente al
más que modesto valor de 1/50 de segundo de “las
otras” Leica M.
Dicho de forma práctica y comparativa, ese obturador nos
permite fotografiar a pleno sol, con el valor de 160 ISO, a 1/8.000 de
segundo y aproximadamente f/2,8-2.
La libertad que ofrece al fotógrafo para conseguir foco
selectivo bajo casi cualquier circunstancia es realmente indiscutible.
En lo que respecta a los tiempos más largos, los
fotógrafos salen también ganando respecto al
obturador clásico, pues sen lugar del límite de 1
segundo (mas “B”), se dispone de hasta 4 segundos
(mas “B”) en el modo manual, ajustables en puntos
intermedios, y hasta 32 segundos en el modo de prioridad a la abertura
de diafragma.
Este obturador de control electrónico está
construido según las normas de Leica, lo que puede
apreciarse en algunos detalles concretos.
En la primera fase del disparo, antes de que comience la
exposición del fotograma, la aceleración de las
laminillas se produce controlada por volante de fricción,
así como por disco de leva, y ello con objeto ofrecer un par
continuo durante todo el proceso de aceleración. Ello
garantiza una exposición muy uniforme a lo largo de todo el
área del fotograma. Por otro lado, dicho obturador, y sus
sistemas de frenado se han diseñado de tal forma que resulte
lo más silencioso posible. Es cierto que no lo es tanto como
los de seda engomada, pero no lo es menos que tampoco existe el sonido
de la palanca de arrastre... por ligero que sea.
El obturador se encarga también del sistema de
medición TTL en lo que se refiere a a su grado de
selectividad. La lectura de la intensidad de la luz se realiza a
abertura de trabajo (diafragma cerrado) en TTL, por medio de un diodo
ubicado en la parte baja de la cámara oscura de la M8. Este
diodo “mira” hacia la cara anterior de las
laminillas del obturador, evaluando la luz reflejada por las mismas.
Pues bien: esa lámina de tono claro del obturador es
responsable de que la medición tenga un carácter
de fuerte énfasis al centro, sin llegar a ser puntual. Deben
saberlo, sobre todo los que manejen su M8 en el modo de automatismo con
prioridad a la abertura de diafragma: la
“colocación” de la parte central de
medición será vital cara a los resultados
obtenidos.
Los modos de exposición son, en mi opinión, los
más prácticos: automatismo co prioridad a la
abertura de diafragma y manual asistido. Una compensación de
exposición es el complemento ideal. No existe, al parecer,
exposición por muestreo: un fotógrafo Leica M
debe saber lo que se hace...
El
visor
El
visor es Leica M puro. Poco más habría que
añadir, salvo quizá a título de
recordatorio. Se trata de un visor con telémetro acoplado y
compensación automática de paralaje. El visor de
una Leica M es un complejo módulo de precisión, y
probablemente uno de los componentes más costosos del
aparato.
La base mecánica es de 69,25 mm, y puesto que el aumento del
visor de la M8 es de 0,68 x, la base efectiva resultante es de 47,1 mm,
adecuada para la focal límite de 90 mm (119,7 mm).
Ya en una parte anterior de este informe se ha hecho referencia a las
marcos luminosos de encuadre que se muestran y que están
adaptados ya a las “focales convertidas” por el
factor 1,33 x del captor.
Las virtudes de este tipo de visor telemétrico son varias,
siendo quizá la más importante de ellas el que,
con los angulares, y cuanto más corta sea su focal, debido a
complejas cuestiones ópticas, ofrece mucha mayor
precisión de enfoque que una cámara
réflex monocular, y ello particularmente con bajos niveles
de iluminación. la luminosidad máxima del
objetivo empelado tampoco afecta a la claridad de visión.
Otra de las ventajas que se aduce en favor del visor
telemétrico es que puede observarse parte del campo
colindante al de la toma en si, lo que permite anticipar la entrada e
dicho campo de sujetos en movimiento. y captar el famoso
“instante decisivo”.
En
mi opinión, no están exentos de inconvenientes
respecto a los réflex, y entre esas desventajas
podría citar que la cobertura del encuadre suele ser algo
menos precisa (“sale más”) que la
ofrecida por un sistema réflex profesional con 100% de
cobertura, y que la perspectiva mostrada para las diferentes focales no
es la misma que la que puede examinarse a través de un
sistema réflex.
Al igual que en las otras Leica M, los marcos de encuadre
correspondientes entran en acción automáticamente
al acoplar un objetivo de una focal determinada, y también
pueden introducirse voluntariamente “jugando” con
la palanca frontal. Se trata de algo muy práctico que nos
puede permitir previsualizar un encuadre sin necesidad de cambiar el
objetivo: una ventaja adicional frente a las réflex.
Las indicaciones sen el visor incluyen, además de los marcos
de encuadre, indicación acerca del tiempo de
obturación que se va a introducir en el modo
automático, y tres diodos (rojo, verde, rojo) para el ajuste
en modo manual. Además, existe un aviso para el estado de
carga de un flash acoplado, aviso de compensación de
exposición introducida o de valores memorizados, y
también aviso de tarjeta llena.
Todo ello se redondea con un viso de “fuera de
gama”, y un magnífico sistema
automático de ajuste del brillo de las indicaciones
luminosas dependiendo del brillo de la escena.
Los
objetivos
Como
ya se ha anticipado, la M8 no es que “pueda”
utilizar los objetivos anteriores de la serie M además de
los dos ahora presentados, es ha sido “diseñada
para utilizar” esos objetivos (ver la parte dedicada al
captor).
Pro hay más.
Ya hace unos meses, Leica introdujo, en tos los objetivos en
producción, una codificación óptica de
6 bit, codificación a la que pueden reconvertirse en taller,
a un precio realmente módico (para Leica) la mayor parte de
los objetivos Leica M producidos desde 1954.
 
De 1954 (izda.) a 2006: compatibilidad y caracterización
Esta
codificación que es leída desde el cuerpo de la
M8, permite a la cámara conocer “el
carácter” de cada objetivo. Todos los objetivos,
nuevos o reconvertidos, pueden usarse “hacia
atrás” en las cámaras Leica M hasta los
modelos de 1954.
En particular, la cámara compensa cualquier
viñeteado artificial debido a la focal o
características particulares del modelo de objetivo, y se
registra el tipo de objetivo cara a incorporar esos datos del archivo
Exif para la mejor clasificación y archivo de las
imágenes.
Construcción
La
M8 está construida enteramente en metal, siendo una novedad
el cuerpo, realizado en una sola pieza de aleación de
aluminio y magnesio. Este material ofrece una altísima
estabilidad dimensional, muy necesaria para el perfecto ajuste entre
óptica y planofocal, más crítico en el
caso de los captores digitales que en el de a película a
formato completo. Con un buen estudio previo, el cuerpo enteramente
metálico también permite evacuar y distribuir
mejor el calor generado por los componentes electrónicos,
disminuyendo sí el riesgo de ruído por causas
térmicas.
Los más detallistas, quizá observen, a partir de
la fotografía, que el cuerpo lleva ya grabadas (moldeadas e
la fundición quizá) las inscripciones para las
funciones de los distintos pulsadores.. ¡nada de barata
serigrafía por aquí!
Pero
la cosa no acaba ahí, pues los paneles superior e inferior
son también metálicos en latón, y no
están precisamente realizados de cualquier manera, por
ejemplo mediante estampación a partir de chapa de
latón: se obtienen mediante torneado a partir de bloques
macizos de latón. Ello ofrece mucha mayor rigidez, al no
depender del los límites de espesor derivados de la
estampación, y también menos tensiones de
material.
Los dos paneles citados aportan rigidez y solidez adicional al conjunto.
La tapa o panel inferior es la que permite el acceso al compartimiento
de la batería (¡1.900 mAh!) y de la tarjeta (SD),
y se asegura que el sistema está realizado “a
prueba de reporteros”.
Una traducción (casi) literal para los interesados para este
producto “Made in Germany”: “El
ensamblaje y ajuste de la cámara, junto con la minuciosa
comprobación de todos los detalles mecánicos y
eléctricos, se realiza manualmente con la máxima
precisión en la factoría de Leica ubicada en
Solms (Alemania)”...
Sobre
el dorso
Sorprendente,
poca ruptura estética en la parte posterior, donde se han
integrado bastante discretamente tanto el monitor como los mandos y
diales de control de la parte más puramente digital de la
cámara.
La pantalla, de 6,35 cm de diagonal y 230.000 píxeles se
utiliza solo para el visionado de las imágenes captadas...
¡faltaría más!
Se dispone de histograma RGB, y aviso de “luces
quemadas”, así como de los recursos de
“lupa” y miniaturas al uso.
En
conjunto, según los responsables de Leica, ha prevalecido la
idea de proporcionar al usuario de una M8 un modo intuitivo de
operación, siguiendo la filosofía
“M” de concentrarse en la composición de
la toma, no en la operación de la cámara. Se han
eliminado deliberadamente los menús y submenús
múltiples así como las funciones enterradas bajo
varios niveles.
Pulsando el botón “set” se pueden
seleccionar fácil y rápidamente los
parámetros de sensibilidad del captor,
compensación de exposición, “ajuste de
blancos”, resolución y grado de
compresión. Resulta posible memorizar y reclamar con un solo
toque hasta tres combinaciones de modo de operación.
Tamaños,
perfiles...
El software entregado junto con la M8 es el " Capture
One LE" (No el Flex Color, como había indicado
erróneamente en una primera versión de este informe) , un
software de la empresa Phase One que también se vende por
separado, y con gran éxito, en versiones "Pro" y "LE".
La cámara M8 produce archivos en bruto en el formato RAW
universal “DNG”, compartido entre otros por el
LDMR, Hasselblad, Ricoh GR Digital, etc, y ofrece las ventajas de no
ser formato encriptado expuesto a la desaparición vinculada
a un fabricante o modelo concreto,
Además se dispone de dos grados de compresión
diferentes, al tiempo parece quedar claro ya que se dispone
de grabación simultánea DNG + JPEG.
Las resoluciones o tamaños disponibles, con los
“pesos” aproximados correspondientes son las
siguientes:
DNG
3916 x 2634 píxeles 10,31
megapíxeles a 16 bit
JPG
3936 x 2630 píxeles 10,35
megapíxeles
2952 x 1972 píxeles 5,8
megapíxeles
1968 x 1315 píxeles 2,5
megapíxeles
1312 x 876 píxeles
1,15 megapíxeles
En lo que respecta a perfiles de color, se ofrecen los tradicionales de
Adobe RGB y sRGB, pero también el menos común
“EIC”.
Relacionado con el perfilado de color, hay que resaltar el hecho
importante de que Leica ha trabajado intensamente sobre ese terreno a
fin de que la “paleta de color” obtenida sea
coherente con la producida por sus casi míticos objetivos
desde el comienzo del sistema M. Mantener ese rendimiento general de
color a lo largo del diseño y producción de sus
objetivos es algo que ha costado mucho esfuerzo a la firma y es
también algo muy apreciado por sus clientes más
incondicionales, y es un buen detalle que se le haya
“explicado” al firmware lo que se espera de el a la
hora de interpretar los ficheros obtenidos desde el captor.
El puerto externo es u USB 2.0.
Las tarjetas utilizadas son del tipo SD, con capacidad, por el momento,
hasta 4 Gb.
La Leica M8 se suministra en cromo negro o plata, y es tan solo unos
milímetros mayor que una Leica MP: 138,6 x 80,2 x 36,9 mm
para un peso de 545 gramos.
El precio aproximado se indica estará en torno a los 4.350
euros para el cuerpo solo.

Leica Elmarit-M 28 mm f/2,8 Asph
De
forma nada casual, y simultánea a la presentación
de su nueva Leica M(, la firma de Solms ha presentado un nuevo objetivo
para la serie M. Se trata del Leica Elmarit-M 28 mm f/2,8 Asph.
Aunque se evita hacer énfasis alguno en el tema, se puede
afirmar, com margen de error muy reducido, de que ese trata del primer
objetivo Leica diseñado especialmente para
“llevarse bien” con el captor de la Leica M8.
Además, como todos los objetivos Leica M actualmente en
catálogo (incluyendo el nuevo Tri-Elmar), el nuevo Elmarit-M
28 mm f/2,8 Asph cubre también el formato completo y es, por
tanto, utilizable sobre el resto de cámaras Leica M hasta
1954.
El nuevo Elmarit-M 28 mm f/2,8 Asph es un objetivo
realmente pequeño y ligero, el más
pequeño y ligero de todos los objetivos Leica M una vez
acoplado en la cámara: mide tan solo 30 mm, para un
diámetro máximo de 52 mm y un peso de tan solo
180 gramos. El parasol añade 16 mm al largo. Los filtros
utilizados son de 39 mm.
Y no será porque en el Elmarit-M 28 mm f/2,8 Asph se haya
escatimado en vidrio, pues su esquema óptico se compone de 6
grupos a partir de 8 lentes siendo una de ellas aesférica.
Este minúsculo objetivo que podría entrar dentro
de la categoría de “pancake” (tortita)
equivale, sobre la M8 aproximadamente un 35 mm, la focal ideal (en mi
opinión) para una cámara de reportaje.
Según sus fabricantes (y Leica no suele engañar
en estos temas) este objetivo ofrece un rendimiento sobresaliente ya a
plena abertura, y mejora solo muy ligeramente cerrando un punto d
diafragma. Ello debiera complacer a los que duden de la luminosidad
“discreta” de f/2,8 de este objetivo: un objetivo
que ofrezca un alto rendimiento a su plena abertura de f/2,8 puede
considerarse “tan luminoso” como un f/2 que debamos
cerrar a f/2,8 para conseguir un rendimiento equivalente...
Puede ser interesante saber que este objetivo estará
disponible antes que la propia M8: para octubre de 1006 a un precio
estimado del entorno de los 1.100 euros.

Leica Tri-Elmar-M 16-18-21 mm f/4 Asph
También
de forma simultánea a la presentación
de su nueva Leica M digital, la Leica M8, Leica Camera AG ha anunciado
el nuevo objetivo Leica Tri-Elmar-M 16-18-21 mm f/4 Asph, un objetivo
de planteamiento técnico similar al ya conocido Tri-Elmar
original, el Leica Tri-Elmar-M 28-35-50 mm f/4 (*) de 1998 (revisado en
2000).
Se trata, como saben los seguidores del sistema Leica M, no de un
objetivo zoom, sino de un objetivo “trifocal”, un
objetivo capaz de ser ajustado en tres posiciones distintas,
correspondientes a otras tantas focales concretas. Es por tanto
diferente de un zoom en el que se pueden conseguir focales intermedias.
Las razones para este concepto son varias, y una de ellas, desde luego,
que el visor de una Leica M no dispone de capacidad
“zoom” y opera mediante marcos de encuadre
discretos. La otra es la calidad de imagen: puede ser más
elevada si el diseñador se circunscribe a tres focales
concretas antes que a toda una gama.
El diseño mecánico, si bien muy complejo y
costoso, puede hacerse en un trifocal mucho más preciso y
duradero.
En un Tri-Elmar, el encaje de focales se hace por
encastre acompañado de firmes “clics”, y
las levas del objetivo accionan automáticamente los marcos
de visor para cada una de las tres focales.
La mayor _y agradable– sorpresa del nuevo Tri-Elmar-M
16-18-21 mm f/4 Asph ahora presentado, es que, a pesar de sus muy
cortas focales cubre no solo los 18 x 27 mm del captor de la nueva
Leica M8, sino también el formato completo, el
“double frame” del 24 x 36 mm de las Leica M para
película, las que indefectiblemente van a pasar pronto por
conocerse como Leica M analógicas.
Los responsables del diseño y producción han
debido de tener que trabajar realmente a fondo para conseguir esa
cobertura, con esas focales (rectilíneas) y con la calidad
“leicalike”.
El nuevo Tri-Elmar-M 16-18-21 mm f/4 Asph ofrece, sobre el captor de la
Leica M8 el ángulo de toma correspondiente a las focales
equivalentes de 21-24-28 mm (21,28-23,94-27,93).
Los límites de lo viable en lo que se refiere a
diseño, mecánica y posibilidades de
producción existen, y así, para encuadrar con
este nuevo Tri-Elmar-M 16-18-21 mm f/4 Asph es preciso utilizar un
visor externo, pues ni la nueva M8, ni las M7 o MP disponen en sus
visores “nativos” de marcos de encuadre para las
focales del nuevo objetivo. Para ello, se ha “echado el
resto” en el diseño de un nuevo visor... pero
más sobre el mismo, luego (**).
El nuevo Tri-Elmar-M 16-18-21 mm f/4 Asph obedece a un
diseño óptico de 7 grupos a partir de 10 lentes,
de las cuales dos son aesféricas.
El conjunto de lentes está repartido entre dos grupos
mecánicos móviles que varían la
posición entre así según ajustamos
cada una de las tres focales. El sistema de enfoque interno, tiene
encomendada una función adicional a la del enfoque, que es
la de realizar las tareas de elemento flotante para corregir la
óptica entre infinito y la distancia mínima de
enfoque, manteniendo el máximo rendimiento posible a lo
largo de toda la gama, hasta los sorprendentes (para una
cámara de telémetro) 50 cm de distancia
mínima de enfoque.
El Tri-Elmar-M 16-18-21 mm f/4 Asph ofrece una abertura
mínima de f/22.
Las dimensiones físicas del nuevo trifocal de Leica son
realmente notables por lo reducido, lo que ayuda a una
mínima intrusión de su barrilete en el marco del
visor.
Así, la longitud hasta la base de la bayoneta es de tan solo
63 mm, al tiempo que el diámetro máximo, de 55 mm
se sitúa en la base del objetivo.
El peso es de 350 gramos.
(*) El Tri-Elmar-M 28-35-50 mm f/4 obedece a un diseño de 8
lentes en 6 grupos, y su distancia mínima de enfoque es de 1
metro
(**) El nuevo visor externo ofrece marcos de encuadre para 16, 18, 21,
24 y 28 mm
Leica Universal Wide-Angle Viewfinder M
La
introducción del nuevo objetivo Leica Tri-Elmar-M 16-18-21
mm f/4 Asph, viene acompañada de la
comercialización del nuevo visor externo Leica Universal
Wide-Angle Viewfinder M, a fin de poder mostrar los encuadres
correspondientes a las focales comprendidas entre los 16 y los 28 mm,
puesto que los visores de los modelos M7, MP y M8 no cubren
necesariamente todas las focales, y especialmente las cortas, tales
como los bastante insólitos 16 y 18 mm.
El nuevo Leica Universal Wide-Angle Viewfinder M se acopla sobre la
zapata portaccesorios, tanto de la Leica M8 como de las
cámaras Leica M anteriores.
Además del dial de ajuste de las focales,
existe un segundo
dial para el ajuste de las distancias, lo que permite una gran
precisión de la corrección del paralaje.
El detalle que personalmente me parece más interesante es la
presencia e un nivel de burbuja visible a través del
encuadre. Con las focales cortas, sobre todo las del orden de los 16,
18 y 21 mm, la más mínima desviación
de la nivelación de una cámara respecto a la
horizontal produce efectos de líneas en fuga (mal llamado
“distorsión”) muy acusadas. Cuando
deseamos voluntariamente inducir ese efecto dinámico, la
cosa está muy bien, pero no cuando deseamos una
reproducción ortodoxa. En ese punto, las cámaras
réflex ofrecen un mayor control que las
telemétricas, y por eso el nivel de burbuja en este tipo de
visor representa una auténtica bendición.
Me consta que Leica ha empleado quizá
más de dos
años en diseñar con el máximo
interés y detalle este complejo visor, y es de esperar que
la calidad de imagen sea extraordinaria ( y el precio,
también). También es de esperar que se haya
trabajado mucho en la solidez del anclaje y en la consistencia del par
de apriete de los tornillos.
En su construcción, del tipo de telescopio invertido de
Galileo, se emplea una lente aesférica, vidrio de
dispersión anómala y espejos curvos, y en gracias
a ello se asegura que la imagen es de gran claridad y muy resistente a
la luz parásita.
La corrección de paralaje va desde infinito hasta 50 cm
(cinco pasos), siendo su aumento de 0,28 x.
Tal como se ha indicado con anterioridad, incorpora nivel de burbuja, y
ofrece encuadres para 16, 18, 21 y 28 mm.
Las dimensiones de este visor de cuerpo y zapata de aluminio, son de 52
x 70 x 33/38 mm (sin, y con el pie), para un peso de 150 gramos, que
hace pensar en una sólida y compleja construcción.
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